Sí podemos hacer algo

En la foto que encabeza el post podemos observar uno de esos pequeños milagros que se producen de vez en cuando. Resulta que esas dos personas que salen del coche granate acaban de encontrar sitio a la primera. Eso no tendría importancia si no fuera porque la foto está tomada un sábado por la tarde en un gran centro comercial. ¿Milagro? No, en realidad hay trampa. Observen atentamente esa pequeña señal azul en la esquina superior derecha.
Cinco minutos antes de tomar esta foto me preguntaba quién estaría utilizando las plazas reservadas para personas con movilidad reducida, pues todas ellas estaban ocupadas. La respuesta llegó enseguida. Una familia formada por unos padres jóvenes -de unos 35 años- y su pequeña, venían arrastrando un carro repleto de compra y, para mi sorpresa -bueno, no tanto-, se dirigieron a un monovolumen aparcado en una zona reservada.
Cargaron la compra, pusieron la niña en la sillita, se subieron al coche y se marcharon. Durante el escaso minuto en que la plaza estuvo libre, pasaron frente a ella tres coches cuyos ocupantes pararon, miraron, vieron el pavimento y la señal azul, y decidieron seguir buscando. El cuarto coche ni se lo pensó. Aparcó y de él salieron, caminando perfectamente, los dos ocupantes que ustedes ven en la imagen.
En el momento que yo tomé la foto me encontraba a unos cuantos metros del lugar por lo que no me dio tiempo a decirles nada. Y es que un servidor -lamentablemente- es de esas personas que no pueden quedarse calladas, de lo contrario uno se siente cómplice.
Quizás ustedes piensen que por mucho que se les diga, hay personas que no cambian, pero eso no lo sabremos si no lo intentamos. Ésa es, quizás, la postura más cómoda. Yo soy de los que piensa que si cada vez que un tipo deja la mierda de su perro en la acera o a las ocho de la mañana tira la basura en un contenedor -en verano el olor que les llega a los vecinos es exquisito- alguien le dijese algo, al cuarto o quinto día, sólo por vergüenza, quizás se lo pensaría.
Pero el problema de los españolitos de a pie es que se nos llena la boca diciendo que los políticos aparcan donde les da la gana, que los coches de policía ponen las sirenas para saltarse los semáforos, que nuestros gobernantes hacen todas las trampas habidas y por haber… y en cambio, somos incapaces de recriminar esas mismas actitudes a nuestros propios vecinos. ¿Por qué?
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P.D.: Ah, para que no piensen que esto que hoy les comento es un caso aislado, les dejo el enlace a una noticia que no tiene desperdicio. En una determinada población, unos 500 ciudadanos habían solicitado -y se les había concedido- una plaza para personas con movilidad reducida. Pues bien, el ayuntamiento se ha dado cuenta de que el 81% eran un fraude. Como lo oyen. Enlace a la noticia.



