Apr 3 2011

¿Cuándo nos convirtieron en idiotas?

Quizás, durante los últimos días, ustedes hayan visto a los políticos corriendo de un lado para otro por las calles de su ciudad. No, no es que la justicia por fin haya comenzado a investigar en serio, lo que ocurre es que el pasado 29 de marzo acababa el plazo para hacerse fotos inaugurando “cosas”.

Evidentemente, si los políticos fueran personas responsables, lo lógico hubiera sido que, durante toda su legislatura, hubiesen realizado inauguraciones  en arreglo a un plan establecido. Pero como en realidad son un auténtico desastre -de ahí la necesidad de tener tantos asesores- aprovechan para hacerlo todo a última hora.

Por eso, en estos días próximos a campaña, han comenzado a hacerse fotos a diestro y siniestro, pues saben que al votante medio lo único que se le queda en la cabeza es lo recientemente ocurrido. Por ejemplo, sólo en Extremadura en los últimos 10 días se han realizado unas 100 inauguraciones. Extrapolen los datos a toda España.

De todas formas, si lo inaugurado en realidad funcionase, aún tendría un pase, pero cuando ni siquiera existe, a uno no le cabe duda de que no sólo nos tratan como idiotas, es que en realidad lo somos. Como esto no conoce de colores políticos, les pongo unos ejemplos que les confirmarán que vivimos en un país de pandereta.

En La Coruña, su alcalde se ha paseado por un centro cultural que no abrirá antes del próximo mes de junio; en Oviedo, en el último mes han presentado un mismo hospital hasta cuatro veces y no estará en funcionamiento antes de un año; en Gran Canaria se ha puesto una primera piedra ficticia para los ciudadanos del que será el Palacio Multiusos de Gran Canaria, cuya construcción está adjudicada pero impugnada; y en Zaragoza han montado un quirófano para la foto de inauguración y después lo han desmontado.

Pero si hay un lugar donde a los ciudadanos se les trata como verdaderos idiotas es en la Comunidad Valenciana. Un lugar donde se inaugura un aeropuerto sin aviones y sin los permisos de navegación; y donde el president de la Generalitat presentó en la Vall d’Uixó (Castellón) un hospital que sólo estaba en el papel. “¡Os prometí un hospital y aquí tenéis la maqueta!”, explicó. Sin palabras.

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P.D.: La foto que encabeza el post podría ser la típica estampa de cualquier inauguración de ésas que salen como setas estos días: varios tipos entrajetados mirando como otro hace el ridículo colocando una primera piedra, y al fondo, la marabunta de políticos, prensa y amiguetes empresarios, esperando el vinito de honor.

Si en esta foto se estuviera colocando la primera piedra de una estatua que llevase el siguiente lema: “A ustedes, los idiotas que nos votan”.  Ellos, los políticos, serían capaces de inaugurarla, y nosotros de aplaudirla. Seguro.

La foto la he tomado prestada de aquí.


Mar 27 2011

Tus amigos de Bankia

Si hoy en día usted ve un anuncio de un desodorante que puede convertirle en machoman al instante, o de un tipo entrajetado que, mientras anuncia una colonia, nos dice que no nos dejemos llevar por lo establecido, quizás pueda darle la impresión de que se están burlando de nosotros. Pero bueno, al fin y al cabo, usted puede decidir comprarlo o no.

El problema viene cuando este tipo de anuncios -los que se ríen en la cara de uno- llega de aquellos que nos han llevado a la ruina. Ésa es la sensación que tuve cuando me topé con el nuevo anuncio de la “nueva banca“, ésa que, después de arruinarnos, vuelve a querer nuestro dinero. Y es que el otro día vi un anuncio de Bankia.

El anuncio comienza con una música relajante y unas cuantas personas que, una tras otra, aparecen en pantalla el tiempo suficiente para decirnos qué significa mejorar: “Mejorar es un gesto, mejorar es un número, mejorar es llegar antes, mejorar es estar más cerca…”, dicen.

Yo he tenido la desgracia de interactuar con una de las cajas que forman esta “nueva banca” y les voy a decir qué es para ellos mejorar: mejorar es obligarle a pagar cualquier recibo antes de las 10:00, si llega más tarde no le atienden;   mejorar es decirle a una persona mayor que si el importe a sacar es menor de 300 euros se tiene que ir al cajero automático, y no atenderle; mejorar es cobrarle una comisión por transferir dinero a otra cuenta de su propia caja…

Mejorar es cobrarle una comisión cada vez que su cartilla tiene menos de x euros, de esta forma es posible -esto lo he visto con mis propios ojos- que a base de comisiones usted se quede sin el poco dinero que tenía en la cuenta. Mejorar es crujirle a comisiones por sacar de un cajero su propio dinero, simplemente porque no es el cajero que corresponde.

Pero, sobre todo, mejorar es cargarle “por error” -de vez en cuando- una comisión por mantenimiento de unos pocos euros, lo suficiente para que usted no se moleste en coger el coche, buscar aparcamiento, e ir hasta la entidad bancaria a protestar. Multiplique esos euros por miles y miles de clientes…

Pero bueno, eso era la antigua banca, ahora todo será mucho mejor, ya verán.

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P.D.: Los tipos que ustedes ven en la foto no sólo están felices, sino que se están partiendo de risa. Están así de contentos porque se han dado cuenta de que, hagan lo que hagan, arruinen a quien arruinen, ellos siempre recibirán una buena ayuda del estado para repartírsela en sueldos.

Como ven, cuando en Bankia hablan de mejorar no mienten, el problema es que se refieren sólo a ellos.

La foto la he tomado prestada de aquí.


Mar 20 2011

Los otros

El 26 de abril de 1986, durante una prueba en la que se simulaba un corte de suministro eléctrico, un aumento de potencia en un reactor de la central nuclear de Chernóbil provocó la explosión del hidrógeno acumulado en su interior. La cantidad de materiales radioactivos que se liberaron fue unas 500 veces mayor que los liberados por la bomba atómica arrojada en Hiroshima en 1945.

Dos empleados de la planta murieron esa misma noche y 31 en los 3 meses siguientes. En total, 600.000 personas recibieron dosis de radiación por los trabajos de descontaminación posteriores al accidente. Entre esos trabajos estaba el de varios helicópteros que, durante 14 días consecutivos, vertieron 5.000 toneladas de distintos materiales sobre los restos del reactor.

Evidentemente, estas maniobras requerían que los helicópteros se posicionaran directamente sobre el núcleo que emitía niveles de radiación extremos. En uno de esos helicópteros iba Anatoly Grishchenko, quien realizó más de 40 vuelos sobre Chernóbil. En cada viaje se exponía a una dosis letal de radiación, y él lo sabía. Murió de leucemia, unos meses después en un hospital de Seattle.

Como él, 600 tripulantes de la aviación soviética entregaron su vida para evitar que los niños que ustedes ven en las fotos no fueran miles y miles. Y es que gracias a su trabajo se consiguió evitar una segunda explosión que podría haber dejado inhabitable a toda Europa.

En Fukushima, los vuelos con helicóptero ya han empezado. Y no sólo eso, actualmente hay unos 50 trabajadores  -denominados “liquidadores”- dentro de la central intentando  controlar el desastre. Estas 50 personas saben que van a morir y en cambio ahí les tienen, intentando salvar millones de vidas.

Hoy quería acordarme de esos otros de los que nunca nos acordamos. De esos otros que, aun sabiendo que van a morir, deciden olvidar su propia individualidad y se dedican a luchar por nuestras vidas.

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P.D.: Lo más triste de todo es que, ahora, viendo la situación de Japón uno se pregunta si la vida de aquellas personas que murieron en Chernóbil ha servido para algo.  Y es que siempre habrá un terremoto, una negligencia, un tornado, un accidente… ¿Por qué no paramos en su momento?

Sí, quizás hoy en día no haya una alternativa viable a la energía atómica, o quizás no haya interesado buscarla, o quizás haya demasiados intereses por medio… les invito a leer esto:  Wikileaks desvela la corrupción en la energía nuclear.

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La foto la he tomado prestada de aquí.


Mar 13 2011

Los profesionales del sexo

Sí, quizás la Comunidad Valenciana sea el último lugar al que asomarse para buscar políticos que se preocupen por la educación de nuestros niños, pero he aquí que, por una vez, han decidido apostar fuerte e invertir todo lo necesario para llevar a los colegios a los mejores profesionales. La materia elegida ha sido: educación sexual, y los encargados de la preparación del material: los obispos.

Y es que esta semana, la Generalitat Valenciana ha llegado a un acuerdo con el arzobispado de Valencia que permitirá a los obispos ofrecer a colegios públicos y concertados un material alternativo sobre sexualidad. Algo normal, pues para qué perder el tiempo impartiendo una educación sexual basada en criterios científicos, en fundamentos médicos, en campañas… cuando se puede arreglar todo diciendo: no lo hagas.

En realidad, nadie debería llevarse las manos a la cabeza, pues hay pocas empresas que sepan tanto de sexo como la Iglesia. Y es que desde tiempos ancestrales, mientras a los simples mortales sólo se les permitía copular para engendrar hijos, los religiosos no tenían ese problema. Vamos, que experiencia, tenerla la tienen.

Y si, a ustedes como padres, lo que de verdad les preocupa es que dichas enseñanzas vayan dirigidas a menores, no se preocupen, pues la sociedad religiosa es de las que, desgraciadamente, más se ha relacionado con ellos en ese sentido.

De todas formas, ya puestos, yo iría un paso más allá y aprovechando las últimas declaraciones de Rouco sobre las redes sociales: “son poderosos instrumentos de propagación de fórmulas de vida de todo tipo, sin excluir las menos acordes con la dignidad humana”, también solicitaría que impartiesen asignaturas de informática. Y así, de paso, explicasen a los alumnos lo nefastas que han sido las redes sociales al permitir a ciudadanos de varios países árabes rebelarse contra sus tiranos.

Y no debemos quedarnos sólo en los colegios, debemos aprovechar a estos profesionales para dar otro tipo de asignaturas, por ejemplo en la Universidad. Allí podrían impartir módulos de economía, el de “Cómo evitar hacer la declaración de la renta”, por ejemplo, sería un éxito.

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P.D.: He escogido esta fotografía pues es la misma que encabezaba un artículo de Juan José Millás que decía:

“Si Dios hubiera querido que sus representantes en la Tierra fueran estos señores de negro, no habría puesto tanto colorido en la naturaleza. No tendríamos, en fin, pavos reales ni claveles ni orquídeas ni papagayos ni peces de colores. No habría mares ni ríos ni auroras boreales. No conoceríamos el arco iris ni el Sol de medianoche ni la Luna llena ni el reflejo de la luz en tus pupilas… “
(
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