Apr 18 2010

Cristina en el País de las Maravillas

Cristina, de la noche a la mañana, entró en un mundo de absurdos y paradojas, donde la lógica era sinónimo de confusión. Un mundo sin reglas ni duración definida, en el que ni siquiera tenía un conejo al que poder seguir. Cristina no recuerda qué día entró en él, pero será incapaz de olvidar cada uno de los años que permaneció allí. Y es que en aquel mundo, ella iba a ser “la extraña”.

Por eso cada vez que salía al patio del colegio en ese mundo de maravillas, lo hacía sabiendo que iba a recibir balonazos y estirones de pelo, eso era algo cotidiano; costumbres de aquí, pensaba. El problema es que, de vez en cuando, los habitantes de aquel universo se volvían más locos que de costumbre. Por ejemplo, un día la arrastraron hasta un baño mágico y allí, entre varios, le enredaron la cadena del váter al cuello, mientras le gritaban “¡Rara! ¡Monstruo!”.

A Cristina se la llevaron a un hospital y allí dieron constancia de las lesiones que sufrió. El caso fue remitido a la Fiscalía de Menores, y la denuncia se archivó porque en ese mundo con menos de 14 años usted tiene más licencias que 007. La directora del centro, otro personaje, declaró que sólo había sido un empujón.

Y es que Cristina tenía un gran problema: era superdotada, y eso le impedía adaptarse a aquel mundo de maravillas en el que se premiaba al violento e ignorante y en cambio se castigaba al inteligente.

Sus padres intentaron que la ascendiesen varios cursos pero las autoridades no lo permitieron. Y es que en ese mundo si uno es un tarugo puede repetir las veces que sea necesario, pero no está contemplado que pueda ocurrir lo contrario. Algo normal si tenemos en cuenta que a los gobernantes de ese universo, para serlo no se les pide ni el graduado escolar.

Cristina continuó teniendo problemas, lo que le llevó a caer en una depresión, a dejar los estudios y a intentar quitarse la vida. La familia acudió a la Defensora del Mundo de las Maravillas para pedir ayuda. Y lo que hicieron fue -no se asombren, pues ya les digo que es un mundo sin lógica- publicar la resolución sobre Cristina en internet, junto a sus apellidos, los centros donde había estudiado, y añadiendo -por si faltaba algo- que estaba en tratamiento psiquiátrico.

Un día Cristina consiguió salir de ese mundo de maravillas donde había sufrido su infancia y, al acabar el Bachillerato, fue seleccionada entre los 200 expedientes más brillantes de España para recibir un importante beca. Un día antes de escoger a los 50 mejores, el director del programa la llamó y le dijo que era una excelente alumna, pero que habían descubierto que había necesitado ayuda psiquiátrica. No podían arriesgarse a seleccionarla. ¿Cómo lo sabían?

Cristina tecleó su nombre en Google y descubrió toda su historia relatada por la Defensora. Como ven, en ese mundo de tarugos, quien tenía que protegerla, vulneró su intimidad, los profesores en lugar de ayudarla eludían responsabilidades y los agresores por ser menores de 14 años tenían vía libre para seguir haciendo con ella lo que quisieran. Ah, y no voy a hablar de los padres de los agresores porque vomitaría la cena.

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P.D.: Silvia es una niña de 12 años que por sufrir un Trastorno por Déficit Atencional (TDA), también ha estado en ese mismo mundo que hace poco dejó Cristina. La última aventura de Silvia ocurrió cuando un habitante de ese mundo loco le echó pegamento en la silla, le dio una patada y le preguntó si quería que le enseñara el pito. Silvia dijo que quería morirse, algo que con 12 años no suele ser demasiado normal.

Después de aquello su padre la sacó de allí, y ahora lleva 17 meses sin ir a clase. Está matriculada en una escuela de educación a distancia y quizás su relación con el mundo educativo se reduzca a la habitación que ustedes ven en la foto. “No llevaré a mi hija al colegio si no me dan una solución”, asegura su padre. “Mi hija no volverá a desear morirse”.

La foto la he tomado prestada del diario 20 Minutos.


Apr 11 2010

El futuro quedó atrás

Cristina Martín de la Sierra Motilla

La madre de Cristina escuchó un “ahora vuelvo” y no le dio más importancia porque, tras pasar con su hija toda la mañana, esas palabras le sonaron, como siempre, a un regreso inmediato. Ambas se despidieron momentáneamente, porque en apenas una hora pensaban volver a encontrarse. Ninguna de las dos se dio cuenta de que aquella despedida sería definitiva.

Cristina dijo “ahora vuelvo” y se fue sin avisar con quién se iba, seguramente porque ni siquiera ella sospechaba que tenía una cita con la muerte. Y es que con 13 años nadie piensa en eso, entre otras cosas porque es algo que queda demasiado lejos.

Cuando la madre de Cristina se dio cuenta de que aquella niña que había salido por la puerta hacía unas horas -la misma que apenas unos años antes había salido de su vientre- estaba tardando en regresar, comenzó a pensar que ese “ahora vuelvo” ya duraba demasiado. Seguramente, en el mismo momento en que sus padres descubrían que la incertidumbre es el peor de los miedos, Cristina ya había dejado de existir: trece años de vida, esfumados en un instante.

Tras varios días -que debieron pasar como años- durante los que nadie se atrevía a confirmar las sospechas, durante los que la gente ofrecía esperanzas pero en realidad pensaba en desgracias, encontraron su cuerpo en el fondo de un pozo, junto a un móvil que seguramente había estado sonando sin descanso, bajo unas piedras que intentaban esconder el envase de un alma, que intentaban esconder las miserias del ser humano.

Cristina murió y con ella la posibilidad de cambiar el mundo, quizás no el de todos, pues eso es lo menos importante, sino el suyo propio. Desapareció sin tener la oportunidad de darle un beso a ese chico que le provocaba hormigueos en el estómago cada vez que lo veía, sin regalarle a sus padres aquel te quiero que cada mañana llevaba dentro, sin haber realizado ese viaje por París con sus amigas… Todo eso desapareció en un solo momento, después de un “ahora vuelvo“.

Y ahora, después de la muerte, es cuando aparecen las dos justicias. La primera, la de nuestra legislación, ésa que pone un precio de saldo a la vida humana: su asesina en apenas cinco años estará de nuevo en la calle. La segunda, la propia, la que surge del odio, la que hace pensar en el ojo por ojo, la que aparece cuando uno ya no tiene nada más que perder. Una justicia, esta segunda, que nunca sale adelante porque el dolor de la pérdida es siempre mayor que el de la venganza.

Y entre esas dos justicias y un “ahora vuelvo” que resultó ser falso, sobreviven ahora unos padres que van a tener un cilicio de por vida: pensar que podrían haber hecho algo para evitar el desastre.

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P.D.: Ustedes y yo, de aquí unos meses, nos habremos olvidado de esto. Es la diferencia entre que una desgracia así nos toque directamente o le ocurra a un vecino. En cambio sus familiares lo recordarán hasta el mismo día en que mueran, y eso es mucho tiempo. La verán en cada pensamiento, en cada parte de la casa, en cada palabra y sobre todo, la verán cuando, en medio de la noche, se despierten entre lágrimas con la esperanza de que todo haya sido un sueño.

Y aunque ustedes no lo crean, lo mejor será que siempre sigan viéndola porque de lo contrario… de lo contrario, el día que no recuerden su cara sabrán que de verdad la han perdido.

Siempre escribo los artículos con música de fondo, hoy me gustaría compartir con ustedes la canción que me ha acompañado. Si tienen cinco minutos les invito a que enciendan la siguiente canción y vuelvan a leer el post, quizás sientan lo mismo que he sentido yo al escribirlo:

Come back (Pearl Jam)
“He estado pensando en todo lo que te diría,
desde que te marchaste he estado deseando que los días pasen,

Y cada noche lo que espero es poder encontrarte en mis sueños,
a veces estás ahí y me respondes,
y al llegar la mañana podría jurar que estás a mi lado…

Donde quiera que estés
regresa”


Feb 21 2010

Si a los cooperantes los hubiese secuestrado ETA

Fotografía de los tres cooperantes y de Miguel Ángel Blanco

El 10 de julio de 1997, a las cuatro de la tarde, un chaval de 29 años -Miguel Ángel Blanco- fue secuestrado por ETA. Ese mismo día, una llamada en nombre de la organización terrorista, exigía al gobierno de José María Aznar el acercamiento de los presos de ETA al País Vasco como condición indispensable para su liberación. Dieron 48 horas de tiempo como ultimátum. A las 16:50 h, cincuenta minutos después de que concluyera el plazo, Miguel Ángel recibió un tiro en la nuca. Falleció a las 4:30 h. de la madrugada del sábado.

El 3 de Octubre de 2009, el buque de pesca Alakrana fue secuestrado por piratas en las costas del sur de Somalia, cuando faenaba lejos de la zona protegida, pero dentro de la zona de seguridad en aguas internacionales. El 17 de noviembre, tras 47 días de secuestro, el Alakrana fue liberado tras el pago de un rescate de unos 4 millones de dólares.

El 29 de noviembre de 2009, tres cooperantes de la ONG catalana Acció Solidària -Roque Pascual, Alicia Gámez y Albert Vilalta- fueron secuestrados por terroristas islámicos en Mauritania. El Ejecutivo español, con la ayuda e intermediación de las autoridades de Malí, llegó a un acuerdo la última semana de enero con los terroristas de Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) para pagar cinco millones de dólares por la liberación de los cooperantes. Se prevé que ésta sea inminente.

Tras el asesinato de Miguel Ángel Blanco, hubo un rechazo tan brutal a ETA que ésta no ha vuelto a secuestrar. Apenas 12 días después del pago del rescate del Alakrana, se produce un nuevo secuestro de españoles.

Como ven, hoy me he limitado a escribir datos objetivos. Hoy no pretendo aportar mi opinión, quizás porque por primera vez no la tengo. De lo único que dispongo es de preguntas sin respuesta:

  • ¿Valía lo mismo la vida de Miguel Ángel que la de los cooperantes?
  • ¿Es lo mismo un terrorista de ETA que uno de Al Qaeda?
  • ¿En qué invertirán ahora los terroristas esos cinco millones?
  • ¿Cuánto dinero vale una vida y cuánto unas elecciones?
  • ¿Seremos los españoles, a partir de ahora, objetivos fáciles?
  • Si ETA secuestrase ahora y pidiese un rescate, ¿habría que pagarle?

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P.D.: Evidentemente usted podría decir -y con toda la razón- que si el secuestrado fuese yo o alguien de mi familia, no tendría dudas de qué hacer; exacto.
Pero ése sería un punto de vista subjetivo y hoy busco objetividad, y sobre todo… respuestas.

Gracias por estar ahí cada semana.

La foto la he tomado prestada del periódico 20 minutos.
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Nov 29 2009

Rómpele la cabeza a mamá

Fotograma de Padre de Familia, donde el padre le tira una taza a la cabeza a su mujer

Hay tres cosas en esta vida en las que siempre he querido creer aun sabiendo que eran mentira: el ratoncito Pérez, los Reyes Magos y el horario infantil protegido. Con respecto a las dos primeras, cuando uno llega a cierta edad siempre hay alguien que se encarga de confesarte la verdad; pero en el caso de la última, no sé qué ocurre que aun siendo adultos nos intentan hacer creer que existe.

Resulta que hay un horario de 6:00 h. a 22:00 h. que se considera de protección infantil, y que esa franja incluye otro horario de superprotección: de 17:00 h. a 20:00 h. Como lo oyen: superprotección.

El caso es que estaba el otro día en casa de unos amigos ayudando a preparar la comida, cuando me asomé al comedor y encontré a su hijo pequeño viendo una película Disney en el DVD que, casualidades de la vida, en ese mismo momento acababa. A esa edad hay muchas cosas que los niños no saben hacer, pero sí cambiar de canal; así que fue probando hasta que llegó a uno en el que ponían dibujos, con tal mala suerte que era La Sexta: Padre de Familia.

Les comento lo que vi -desgraciadamente, vimos-: Peter (el padre) quiere ir a un striptease y como su mujer se enfada, a él no se le ocurre otra cosa que tirarle un tarro a la cabeza. Después entre padre e hijo le dan una ducha de agua fría, la tiran escaleras abajo, la meten en el maletero del coche y la matan hundiéndola en el río. Al rato resucitaba. El niño afortunadamente no se rió, yo tampoco.

Normalmente en esta serie no hay capítulo en el que no se haga referencia a la mujer como objeto sexual, mera sirvienta de casa o intelectualmente atrasada. Lo más curioso del caso es que la cadena que emite esto en horario protegido es La Sexta, cuyo dueño es el mismo payaso que ha dedicado toda su vida a hacer reír a los niños.

Esta semana, el 25 de Noviembre, se ha celebrado el Día Internacional contra la Violencia de Género. Dicen que los maltratadores cada vez son más jóvenes. Tenemos casos de menores que, en grupo, violan a niñas; otros que le estampan un cenicero en la cabeza a una chica y la matan, la meten en no se sabe dónde y curiosamente también la tiran al río. ¿De qué sirve el esfuerzo de los padres por educar a sus hijos cuando la tele es capaz de tirar todo por los suelos en minutos?

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P.D.: La revista ALBA quiso saber la opinión del Ministerio de Igualdad ante la emisión en horario de tarde de una serie que fomenta y se ríe de la violencia contra las mujeres (entre otras muchas cosas). Allí les afirmaron que no era de su competencia entrar en esas consideraciones. Les animaron a enviar una protesta al Observatorio de Publicidad Sexista, donde les contestaron que sólo podrían intervenir si los contenidos de Padre de Familia fuesen exclusivamente sexistas, pero que la serie toca otros muchos temas, así que le corresponde tratarla al Ministerio de Industria. ¿Cómo se les queda el cuerpo?

A veces, a uno le da la impresión de que a Bibiana Aído y compañía les importa más que la RAE admita conceptos como miembra, que educar a los niños en una sociedad que mañana pueda ser totalmente igualitaria.

Ah, les pongo una frase de Aído en una entrevista de RNE: “La educación es la mejor medicina contra la violencia de género”. Ahí queda eso.

La foto la he tomado prestada de ALBA Digital.
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