Jan 17 2010

Los auténticos dioses

Foto de Omayra Sánchez atrapada bajo los escombros

El 13 de noviembre de 1985, el volcán Nevado del Ruiz entró en erupción devastando todas las poblaciones rurales con las que se encontró a su paso. De entre todas ellas, Armero (Colombia) fue la que más sufrió, muriendo casi la totalidad de sus 25.000 habitantes. Pero de entre todas esas vidas, sin duda la que más tardó en desaparecer fue la de una niña de 13 años: Omayra Sánchez.

Omayra, en el momento en que la muerte vino a buscarla, estaba con su hermano mayor, su padre y su tío. Todos ellos quedaron sepultados bajo los escombros de su propia casa, todos menos ella que se mantuvo atrapada encima de los cuerpos de sus familiares, como si éstos, ya sin vida, aún intentasen mantenerla a flote.

Cuando “los socorristas” intentaron sacarla, comprobaron que sus piernas estaban atrapadas. La solución: amputarlas, pero carecían de medios. Otra alternativa consistía en traer una motobomba para succionar el fango, pero -cosas de la vida- la única disponible estaba lejos, así que decidieron dejarla morir. Durante tres días las cámaras de televisión estuvieron retransmitiendo su agonía en directo, hasta que el 16 de noviembre -tres días después- murió.

En 1985 el hombre ya hacía varios años que había pisado la Luna, sacábamos petróleo a miles de metros de profundidad y nuestros misiles podían acertar un blanco a unas distancias considerables; en cambio, no fuimos capaces de rescatar el cuerpo de una niña que, como mucho, debía tener las piernas a poco más de un metro bajo el fango. Y lo más curioso de todo es que durante el año anterior el volcán ya había dado varias señales de una creciente actividad, pero nadie hizo nada.

Recordaré siempre aquella época por dos razones: la primera es que estuve varias noches llorando por esa niña que tenía mi edad y acababa de morir ante mis ojos, y la segunda porque coincidió con que comenzaban -en el catecismo- a inculcarme la idea de Dios. Esos dos sucesos se mezclaron en mi cabeza de forma confusa y, con apenas nueve años, me planteé preguntas que muchos adultos aún no son capaces de hacerse.

Con el tiempo me he dado cuenta de que cuando un tsunami se lleva por delante 250.000 vidas o un terremoto arrasa un país, los primeros que van a ayudar son personas normales: médicos, voluntarios, bomberos… gente que sin pensárselo dos veces acuden en ayuda de los necesitados. En cambio nunca he visto por allí a ningún cardenal, entendible en cierta manera, pues ¿quiénes son ellos para para contradecir la voluntad de su Dios?

Por eso, hace ya mucho tiempo, decidí cambiar de religión y, en lugar de subvencionar a unos sacerdotes que dedican la mayor parte de su vida a meterse con los que no piensan igual que ellos, decidí ayudar a personas que dan su vida por los demás, que hacen lo que yo no me atrevería a hacer. Personas que están más cerca del cielo de lo que lo estará nunca ninguno de los habitantes del Vaticano.

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P.D.: Si usted se ha dado cuenta de que cualquier pared del Vaticano bastaría para hacer llegar toda la ayuda necesaria a Haití, y en cambio ve que allí no hay previstas reformas, le animo a que cambie de religión.

Yo le propongo éstas:

La foto la he tomado prestada de Contact Press Images. Fue realizada por Frank Fournier
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Aug 23 2009

Agua bendita embotellada o Tamiflu

Cinco botellas de agua bendita embotellada

Siempre he pensado que el Diostodopoderoso de la Iglesia era justamente eso: todopoderoso; vamos, que podía con todo y que jamás se dejaría acobardar por una simple gripe. Por esa razón, la noticia de que la Conferencia Episcopal vaya a adoptar una serie de medidas para que no se propague la enfermedad en la propia casa del Señor, me ha dejado hundido.

En otros tiempos, los curas se habrían justificado diciendo que esta nueva telepandemia es, en realidad, un castigo divino por todos nuestros pecados. Normalmente solían alegar que los hombres morían por ladrones, asesinos, homosexuales… y las mujeres por brujas o adúlteras. El problema venía cuando la enfermedad arramblaba también con curas, monjas y obispos.

Pero a lo que vamos, entre las medidas que se han tomado se incluye suprimir el beso a las reliquias, por lo que si usted se arrodilla, besa a un santo y le reza pidiéndole salud, sepa que, en realidad, está consiguiendo todo lo contrario. También se ha ordenado que, a partir de ahora, la hostia se dé en la mano y no en la boca, pues el propio cuerpo de Cristo podría ser medio de contagio.

También se recomienda dar la paz con un saludo o inclinación de cabeza, vaciar las pilas de agua bendita y evitar grandes concentraciones en las iglesias, algo extraño pues debería ser justamente el sitio donde todos tendrían que ir para sanarse. Como comprenderán, si estas medidas las hubiesen adoptado en la Edad Media, la propia Iglesia habría quemado a todos los integrantes de la Conferencia Episcopal en la hoguera; pero, afortunadamente para ellos, los tiempos han cambiado.

Si un servidor creyera en la Iglesia y me dijeran que el agua bendita en lugar de sanar, propaga la enfermedad; que el cuerpo de Cristo está contagiado; y que besar a un santo puede ser peor que comerse un bocadillo de mayonesa en pleno agosto; seguramente tendría un gran problema de fe.

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P.D. Ahora que el control de la población ha dejado de estar en manos de la Iglesia y ha pasado a tenerlo la televisión, me gustaría que vieran un documental sobre la Gripe A que me envió un amigo hace un tiempo. Apenas dura diez minutos, pero dice cosas que los medios de comunicación no mencionan.

La gripe A quizás sólo sea una enfermedad más… o no; quizás sea un gran negocio… o no; quizás nos han asustado demasiado… o no. Usted decide si prefiere investigar y cuestionarse las cosas o simplemente creer todo lo que sale de la caja tonta. En ese caso, compre unas cuantas botellas de ésas que ve en la foto; son la panacea.

La foto la he tomado prestada de Agua-Mineral.net.


May 24 2009

Tenían razón con lo del lince

Dos leones copulando

Hace un tiempo la Iglesia católica lanzó una campaña en la que se decía que se protegía más al lince ibérico que a los niños, pues saben una cosa, tenían razón. Y es que vivimos en una sociedad en la que los menores suelen estar desprotegidos y faltos de cariño. Afortunadamente, existen instituciones eclesiásticas que se encargan de darles el amor y la educación que necesitan.

Un ejemplo a seguir son algunos orfanatos y escuelas irlandesas donde a ningún niño le faltaba el cariño de un cura. Allí los religiosos, en lugar de dar clases colectivas e impersonales, de esas que suelen desmotivar al alumnado, aplicaban lo que se suele llamar atención personalizada.

Buscaban lugares más íntimos para mimarlos y abrazarlos, quizás también para desnudarlos y demostrarles que dios nos ha hecho a su imagen y semejanza. Se dejaban de libros y clases teóricas para pasar a la práctica, que es lo que de verdad vale en la vida. Y en esa intimidad les explicaban las razones por las que dios prohíbe el condón: ¿Verdad niño que el sabor no es el mismo?

También allí, entre tocamientos, penetraciones, masturbaciones y quién sabe qué más cosas, los curas les explicaban que dios está en contra de la homosexualidad pero sólo si se produce entre adultos.

Y eran tan completas estas instituciones que además de darles cariño, también los educaban para la vida, pues fuera todo es muy duro y hay gente muy mala. Por eso, como quien se pone una vacuna para generar anticuerpos, allí los molían a palos y los torturaban para que de adultos pudieran enfrentarse al mundo exterior.

Además disponían de una organización impecable, pues cuando se detectaba que un cura se había pasado de cariñoso, en lugar de encerrarlo en la cárcel como al resto de los mortales, la iglesia lo perdonaba con un padre nuestro y dos ave marías y lo enviaba a otro centro, para que siguiera difundiendo la palabra de dios.

Si ustedes han sido capaces de llegar hasta aquí sin vomitar -yo estoy a punto- me darán la razón: los linces están más protegidos que algunos niños.

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P.D. Pederastas hay en todos los colectivos, pero en ninguno el porcentaje es tan alto como en las comunidades religiosas. Por eso que a dios se le pase uno o dos casos lo puedo entender, pero 35.000 son muchos despistes. Y es que si uno asume que dios está en todas partes, lo lógico es que esté aún más cerca de los que difunden su palabra.

Ahora que estamos en tiempo de comuniones, acuérdense que además de lucir el traje y las joyas, fardar de regalos, salir guapo en las fotos y el vídeo, caminar sobre flores e hincharse la barriga en el banquete, al niño tienen que darle una hostia. No será igual que las que les dieron a los niños irlandeses, pero no olviden que la religión es la misma. Piensen en ello.

La foto la he tomado prestada de la página África Adventure Treks.


Mar 22 2009

El malnacido

Foto del niño que nació y pudo salvar a su hermano

Miren esta repugnante foto, sobretodo fíjense en los dos niños. El del centro, el que ya lleva corbata por si no llega a mayor para poder ponérsela, sonríe porque va a poder curar su enfermedad, asqueroso. Pero sin duda, el peor es el de la derecha, les explico.

Ese niño, el de la gorrita que le tapa unos ojos que deben ser los del mismo diablo, ha sido engendrado con ayuda de la ciencia y no con la de Dios; y su nacimiento, además, salvará una vida, la de su hermano; indignante. Y es que cosas así, a lo de salvar vidas me refiero, van a acabar con la humanidad.

Afortunadamente disponemos de organizaciones que nos recuerdan que esto es una inmoralidad -a lo de salvar vidas, me vuelvo a referir-. En realidad, ellos prefieren que las cosas sean como antes, como hace siglos; tiempos en los que si un niño nacía con alguna malformación era hijo del diablo. Amor en estado puro.

Yo creo firmemente en la palabra de curas y obispos porque como hubo tiempos en que hurgar en un cadaver era pecado, estoy seguro de que cuando alguno de ellos necesita un trasplante para poder seguir viviendo, pone una vela en lugar de pisar un quirófano. Personas con principios tan sólidos son dignos de admiración.

De toda esta historia lo que más me ha llamado la atención es el hecho de que los padres del niño quieran bautizarlo… “Yo soy católica, pero normal“, dice la madre. Que es lo mismo que decir que uno es católico de medio pelo, de los que utilizan condón, de los que jamás pisan una iglesia pero se casan de blanco porque es más bonito, de los que bautizan a sus hijos por el qué dirán y les hacen tomar la comunión por la fiesta, el convite y los regalos… gente con las ideas claras.

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P.D.: Que la iglesia vaya en contra de los avances es algo totalmente lógico, pues cuanto más desarrollada está una sociedad más razonan sus individuos. Por eso el Papa ha comenzado a buscar adeptos en otras zonas como África; lugar donde, por cierto, su jefe hace siglos que no se pasa. Allí, les ha “recordado” que los preservativos no sirven de mucho -sobretodo si no se los ponen-; les ha dicho que es mejor no usarlos y encomendarse a Dios; vamos, morir de sida.

Y es que todo esto, lo del preservativo, las células madre, etc., ya estaba escrito en la Biblia, lo que no recuerdo en qué página…

La foto la he tomado prestada de ULTIMAHORA.COM. Es de la Agencia EFE.