Jun 6 2010

Democracia es esto

Belén Esteban ganando Más que Baile

El otro día un amigo me comentó que, tras ver un concurso en la televisión, comprendió el significado de la palabra democracia. Me dijo “Puedes leer mil libros, ver documentales o buscar la definición en el diccionario, pero nunca llegarás a comprender de una forma tan clara lo que significa la democracia como viendo la final del concurso Más que baile”. Así que, como en mi casa la televisión no es más que un apéndice para el DVD, me tocó navegar un poco por internet e informarme de qué iba la cosa.

El programa en cuestión es un concurso en el que, según he podido averiguar, hay unos tipos que pretenden hacer que bailan, otros que pretenden hacer que les puntúan y un público que aplaude pretendiendo hacer que le gusta. Pero lo que más me llamó la atención es que Belén Esteban -que cada día se parece más a Dios en eso de la omnipresencia- también participaba y que además era, entre las peores, la más mala.

Pero a lo que íbamos, llegó el día de la final y los miembros del jurado -que en principio son los que entienden- no votaron ganadora a la Esteban, sino a otra, que parece ser era la que mejor bailaba. En un principio el concurso podría haber acabado así, pero parece ser que el voto de los ‘profesionales’ en realidad no valía; en realidad lo único válido era la voz del pueblo, el voto popular. Y saben para quién fue… sí, para la que peor bailaba.

Tras esto usted puede asegurar que si el concurso hubiera sido de cocina, tiro al plato, matemáticas o de memorizar Reyes Godos, siempre que hubiese existido el voto popular, la ganadora habría sido la misma. ¿Por qué?, se preguntará. Pues la respuesta es muy sencilla, quizás porque ella es la persona más parecida al populacho que vota: es una persona que grita más que habla, que insulta, que puede levantarse y darle a usted un guantazo si es necesario, que habla sin propiedad, que se lucra criticando a los demás…

Si usted traslada todo este desaguisado a la vida política, descubrirá que no hay mayor lección de democracia. Esa es la razón por la que entre nuestros ministros no haya grandes científicos, filólogos, escritores, ingenieros… sino simples trepas que en la mayoría de los casos no saben ni lo que tienen que hacer. Ésa es la razón por la que en los partidos, de cara a las elecciones, siempre se quiera fichar a la Norma Duval o al Joaquín Sabina de turno. Ésa es la razón también por la que podemos ver cosas tan denigrantes como a José Blanco yendo a la Noria o a gente aplaudiendo a un tipo como Camps.

Y es que la democracia es un arma de doble filo, pues mientras el pueblo es medianamente inteligente, medianamente sensato, la democracia suele funcionar como sistema. Pero en cuanto ese pueblo se vuelve tan vulgar que es capaz de ser comprado por una miserable ayuda de 400 euros o por una F1 mientras los colegios de su ciudad se están cayendo a trozos, la democracia deja de ser tan maravillosa; entre otras cosas, porque puede votar -y se puede comprar- cualquiera.

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P.D.: Si mira usted atentamente la foto podrá descubrir que existen demasiadas similitudes entre la victoria de la Esteban y la de cualquier político. Y es que ambos presumen de haber ganado aun sabiendo que no tienen ni idea en esa materia, ambos felicitan al perdedor y ambos le dan siempre las gracias al pueblo diciendo: “La gente es inteligente y sabe lo que vota”.


May 30 2010

Mi primera comunión… y la última

Rebaño de ovejas

Hace un tiempo me contaron la historia de una niña que el día de su primera comunión, tras las prisas por peinarse, tras vestirse con ese traje de princesa, tras enseñar todos los regalos a sus amigos, tras hacerse las fotos en el parque, tras cortar la tarta en el convite, repartir los detalles y recibir besos y abrazos de todo el mundo, cuando llegó a casa por la noche, se dio cuenta de que no había pasado por la iglesia. Sus padres no dijeron nada.

Seguramente esta historia sea falsa, pero no por ello imposible. Pues mayo es el mes en el que florece esa hipocresía que todos llevamos dentro: es el mes de las comuniones. El post de hoy no va dirigido a aquellos creyentes -y practicantes- que en base a su religión celebran lo que se llama la primera comunión; va dirigido a todos los demás, a la inmensa mayoría.

Va dirigido a todos esos padres que cuando el que comulga no es su hijo, se pasan toda la ceremonia en el bar de enfrente tomando unas cañas; a esos padres que cuando se ponen a contar chistes de curas se parten la caja; a esos padres que le confiesan a uno que lo peor que llevan de esto de la comunión es el coñazo de la catequesis, y a esos padres que te dicen tan tranquilos: “esta tarde me toca hacer el paripé con el cura”.

Y es que llevo ya unas cuantas semanas oyendo a amigos y conocidos quejarse de todo el agobio de la comunión: el banquete, el fotógrafo, el cura, la lista de regalos… Por eso, cada vez que me dicen algo así -ignorante que es uno-, les hago la pregunta de rigor: “entonces, ¿por qué hace la comunión?” Y es cuando se quedan con esa cara de no sabe, no contesta.

Así que hoy voy a aprovechar este post para contestarles, pues yo sí sé la respuesta. Lo hacen porque es más fácil seguir al rebaño que sentarse un rato con su hijo y explicarle las razones por las que no han ido nunca a misa con él anterioremente, ni piensan hacerlo una vez pase la ceremonia.

Y es que cuando uno rasca y busca la verdadera esencia de esa primera comunión -y seguramente última- es cuando se da cuenta de que todo es material, que en realidad no hay nada más. Pero eso tiene fácil arreglo: aproveche un cumpleaños del niño o el día que le de la gana y dese el capricho de invitar a la familia, de viajar a Disney o de hacerse unas buenas fotos, pero no sea tan hipócrita de hacer que su hijo comulgue con algo que ni siquiera usted cree.

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P.D.: Tengo un gran amigo que un día me dijo: “Si mi hijo cuando tenga la edad de tomar la primera comunión, la quiere tomar, lo hará. Lo llevaremos un día a una iglesia, le darán la hostia y a casa”. Creo que es lo más sincero que me han dicho nunca. Como ven las cosas se pueden hacer de muchas formas.

Con respecto a la foto, seguro que ahora ya le encuentran más sentido a eso del rebaño que dice la Biblia.

La foto la he tomado prestada de Flickr. Su autor es jomudo.


May 9 2010

Ciudadanos ejemplares

Bolsas en el mar

Hace un tiempo, Carrefour lanzó una mega campaña para comunicar que iba a dejar de regalar bolsas de plástico en sus supermercados, Bolsa Caca se llamaba. Intentó justificar dicha decisión basándose en los beneficios que obtendría el medio ambiente. Pues bien, esta misma semana Carrefour ha dado marcha atrás. Pero claro, esto no ha salido prácticamente en ningún medio.

En cualquier otro país este anuncio hubiese sido recibido con tristeza, pero amigos, esto es España. Por eso si usted se pasa por alguno de los foros en los que se comenta la noticia -menéame, 20 minutos, etc- descubrirá que la gente, en lugar de lamentar dicha decisión, inexplicablemente se alegra.

La opinión general es que a los de Carrefour les importaba un pepino el medio ambiente, y que con esta campaña lo que en realidad perseguían era ahorrarse unos céntimos por bolsa. Evidentemente, si multiplicamos 3 o 4 céntimos por los millones de bolsas que regalaban, sale una pasta.

Pero para averiguar eso no hace falta ser un lumbrera. ¡Claro que lo hacían por beneficio propio! ¿Y qué? Nadie piensa en que, si además conseguimos que haya menos bolsas, será mejor para todos. Pues no, ya ven, la gente se agarra a cualquier excusa con tal de no coger unas bolsas de tela, meterlas en el bolso e ir a comprar con ellas.

Como ven a los consumidores españoles no se nos engaña fácilmente. Por eso, en cuanto regalen otra vez las bolsas, volveremos tan contentos al Carrefour. Eso sí, seguramente para compensar el coste de las bolsas nos incrementarán 3 céntimos cada bote de cerveza o coca-cola y todos tan felices, lo dicho semos mu listos.

En estos mismos foros también se comenta que, en realidad, una medida así no era necesaria, pues aquí todos somos muy responsables. Por eso la mayoría de nosotros utilizamos las bolsas justas y necesarias, y además cuando llegamos a casa las reutilizamos todas para rellenarlas con basura. Vamos, que en realidad somos ciudadanos ejemplares.

De hecho, si usted quiere saber lo ejemplares que somos no tiene más que darse una paseo por su ciudad. Seguramente al segundo paso ya habrá descubierto más de 20 manchas negras en el suelo, no se preocupe, son chicles. Cuando lleve unos cuantos pasos más, habrá tenido que esquivar algún excremento de perro, y si sigue caminando no tardará en ver cómo algún ciudadano civilizado tira un cigarrillo, un pañuelo o un envoltorio al suelo.

Además, si decide tomar ese paseo temprano, seguro que descubre a algún ciudadano ejemplar, que en lugar de tirar la basura por la noche, lo hace por la mañana -aprovechando que va al trabajo-, porque sabe que así, si el día sale caluroso, los afortunados vecinos que tengan las ventanas cerquita del contenedor, dispondrán de un perfume exquisito en la casa sin necesidad de comprar ningún ambientador, por no hablar de las moscas, claro.

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P.D.: Como ven, en un país donde sus ciudadanos son tan civilizados, lo de dejar de regalar las bolsas no tendría ningún sentido.

Por eso, este verano, cuando usted se meta en la playa y vea que algo gelatinoso se adhiere a su cuerpo, no tema, hay muchas posibilidades de que en lugar de una medusa, sea un condón, una compresa o una bolsa de plástico como las de la foto; una bolsa de ésas que algún turista -seguramente extranjero- se ha dejado olvidada en nuestras playas. Malditos guiris.

La foto la he tomado prestada de la página de la Surfrider Foundation


Mar 21 2010

La Comunidad Valenciana: esa pequeña Venezuela

Seguro que a la mayoría de ustedes se les cae la baba cada vez que escuchan noticias sobre Venezuela, y es que ¿a quién no le gustaría tener una democracia así? Lamentablemente, no todos los países podemos disfrutar de un presidente como Chávez dispuesto a liderar eso que llaman Socialismo del siglo XXI.

Pero no desesperen, porque en España ya hay regiones que están comenzando a aplicar ese tipo de socialismo. De momento -y aunque les suene contradictorio- la pionera es la Comunidad Valenciana.

Como ya sabrán, este socialismo del futuro se caracteriza porque quien gobierna suele controlar los medios de comunicación. Por eso Chávez dispone de un programa -Aló presidente- en el que puede aparecer por sorpresa para hablar de lo que quiera y cuando quiera; de hecho es tan importante lo que se dice como lo que no se deja decir.

El gobierno valenciano no sólo ha copiado este sistema, sino que ha ido un paso más allá y en lugar de apropiarse de un solo programa, lo ha hecho de un canal entero -bueno, de dos- que a fin de cuentas es más práctico. No hace falta que les recuerde que, por ejemplo, en Canal9 o Punt2 las noticias del Caso Gürtel pasaban más rápidas que la letra pequeña de los anuncios de Movistar.

Otra de las características de este nuevo socialismo es vetar a todo aquél que lo critique, pues de lo contrario, ¿de qué democracia estaríamos hablando? Chávez lo hizo en 2008 cuando vetó la actuación de Alejandro Sanz porque éste había “despotricado” contra el presidente.

Tomando ejemplo, el Ayuntamiento de Torrevieja ha vetado la actuación de Miguel Bosé. Y es que al cantante no se le ocurrió otra cosa que poner como ejemplo de “represión“, lo ocurrido con la decisión de la Diputación de Valencia de retirar fotos políticas de una exposición en el MUVIM.

De todas formas, a los impulsores de este socialismo del siglo XXI aún les queda mucho por aprender, pues cuando uno no domina estas nuevas formas de gobierno suele ocurrir que el tiro le salga por la culata. Tomemos como ejemplo a Alfonso Rus -presidente de la Diputación de Valencia- que al final ha sido nombrado en el Jueves -palabras literales- “Gilipollas de la semana” por ignorar que censurar algo en el siglo XXI es la manera más rápida de amplificarlo.

La corruptela política es algo que ya vemos como normal en cualquier gobierno, sea de izquierda, derecha o centro, pero lo de la censura ya es caer demasiado bajo. De todas formas no vayan a creer ahora que este tipo de política es exclusiva de los populares, pues usted puede poner PSOE donde pone PP y gobierno andaluz donde pone valenciano y seguramente tenga a los mismos parásitos con distinto bolsillo.

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P.D.: Si yo perteneciera a algún partido político -afortunadamente no es así- y viera cómo sus dirigentes pisotean la libertad de expresión, lo primero que haría sería denunciarlo a mis propios compañeros, sobre todo para limpiar la imagen del partido. Evidentemente al día siguiente me habrían echado del mismo, pero mantendría mi moral intacta.

Si usted está afiliado a un partido político y ve cómo violan los derechos fundamentales de los ciudadanos, puede hacer dos cosas: denunciarlo o seguir aplaudiendo al político de turno cuando pase por su lado. En caso de optar por lo segundo, mire la foto y elija el mono que quiere ser.

La foto la he tomado prestada del blog La Zona Mileurista.