El dolor ajeno

Me llegaba hace unos días un email de una amiga en el que me avisaba de que se han puesto a la venta unas pastillas que no curan a quien las toma, en realidad son puro placebo. Sí, ustedes pensarán que esto no es ninguna novedad, pues ya nos la colaron con la Gripe A, y seguramente con cualquiera de esos medicamentos que nos garantizan que adelgazaremos diez kilos sin mover un solo músculo.
Pero este caso es peor aún, pues además de que no lo cubre la seguridad social, seguramente no encontrará a ningún médico que se las recete, ni siquiera ésos a los que las farmacéuticas les animan de vez en cuando a no optar por genéricos.
Estas pastillas están indicadas para el tratamiento sintomático del dolor ajeno. Ustedes quizás no acaben de entender lo que quiere decir esto, pero seguramente sí que hayan tenido alguno de sus síntomas. Y es que esta dolencia afecta a la totalidad del mundo desarrollado. Los síntomas comunes suelen ser molestias, irritación o dolores que se inician en la parte interna de la cabeza, más o menos junto a esa glándula llamada conciencia.
Los efectos secundarios de esta enfermedad le obligan a uno a agachar la cabeza, mirar hacia otro lado o apagar la tele cada vez que salen imágenes que nos recuerdan que el mundo ahí afuera no es tan bonito como parece.
En realidad estas pastillas no son más que caramelos de mentol, y forman parte de una campaña de Médicos sin Fronteras denominada Pastillas contra el dolor ajeno. Estas pastillas se venden en farmacias al precio de 1€ y con la recaudación se tratarán a millones de personas que sufren enfermedades olvidadas como el chagas, el sida infantil, la malaria…
Me ha parecido una campaña muy original y en la que todos podemos colaborar fácilmente, pues no es necesario asociarse a ninguna ONG o realizar una transferencia bancaria. Simplemente hace falta acercarse a una farmacia y comprarlas por 1 €.
Pueden encontrar toda la información en el siguiente enlace:
http://www.msf.es/pastillascontraeldolorajeno/
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P.D.: Para darle más énfasis a la noticia, podría haberles puesto una de esas fotos del tercer mundo que se suelen utilizar para que nos avergoncemos de nosotros mismos. Pero he optado por hacer todo lo contrario, he optado por ponerles la foto de uno de los relojes más caros del mundo.
Este reloj está hecho con 186 diamantes -de ésos que esclavos del tercer mundo extraen para nosotros- de 170 quilates aproximadamente. Su precio es de 5 millones de euros y lo único que da es la hora.
Como ven, la estupidez humana no conoce límites.
La foto la he tomado prestada de aquí.



