Sin estudios usted no puede ser estatua, pero sà polÃtico

Dicen que últimamente La Rambla de Barcelona llegaba a estar tan saturada, que era casi imposible pasear tranquilamente por ella. Por eso, los gobernantes de la ciudad se han puesto manos a la obra para atajar uno de los mayores problemas que tenÃan. No nos referimos a los trileros, a los carteristas o a la prostitución, sino a las estatuas humanas.
Y es que, según cuentan, era posible que, mientras usted disfrutaba con su familia viendo los movimientos de estos artistas callejeros, viniese por detrás un tipo y le birlase la cartera. Y claro, si uno se pone a pensar como polÃtico, siempre será más fácil perseguir a los artistas que a los carteristas.
Total, que finalmente han decidido ofertar 30 plazas para hacer de estatua, y no se les ha ocurrido otra cosa que pedir como requisito tener un certificado de estudios de teatro; como lo oyen. Quizás les parezca una broma, pero es real. Y es que, como decÃa Esperanza Ramos, la célebre Cleopatra de la Rambla: “Está claro que ninguno de aquà somos artistas de cine. Si lo fuéramos, ¿crees que estarÃamos aquà aguantando el frÃo, el sol y la lluvia?”
Un servidor no es quien para decir si esta regulación era o no necesaria, pero que nuestros polÃticos pongan ese tipo de requisitos roza la sinvergüencerÃa. Y es que no deja de ser curioso que, para poder ganarse la vida en la calle a uno le pidan estudios, y en cambio para gobernar una ciudad baste con tener 18 años.
Es decir, usted no puede ser artista callejero sin haber estudiado interpretación, pero sà puede decidir por dónde va a pasar una autovÃa o por dónde se expandirá a partir del año que viene la ciudad sin saber leer ni escribir.
En fin, a poco que hubiesen pensado -quizás para eso se les paga- podrÃan haber optado por otro tipo de filtro, no sé, por decir algo: años trabajando en la rambla, valoración del personaje…
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P.D.: El tipo que ven en la imagen lleva cuatro años siendo el Charlot de la Rambla y no ha sido seleccionado por carecer de estudios de interpretación. Ahora lo único que pide es un lugar para poder seguir ejerciendo de artista callejero, aunque sea en otra zona. Dice que si no le dejan trabajar en el paseo, se seguirá vistiendo cada dÃa de Charlot y se colocará de forma pacÃfica frente al ayuntamiento, casi como una especie de cobrador del frac, hasta que le den una solución.
Lo que él no sabe es que, dentro de los ayuntamientos también suele haber overbooking de estatuas, y no se diferencian mucho de las de la Rambla, es decir, cuando les dan dinero, se mueven.
La foto la he tomado prestada de aquÃ.



