La culpa siempre es de los demás

El pasado miércoles, 23 de junio, doce vidas se apagaron en apenas un segundo. Y con el apagar de esas vidas desaparecieron demasiadas cosas: la ilusión de unas familias que no volverán a reír igual, las conversaciones que ya no tendrán el mismo sabor, los planes que se han quedado sin futuro, las tardes con ese grupo de amigos en los que siempre habrá un vacío…
Y ahora, tras la desgracia, llega el momento de buscar responsabilidades; unas responsabilidades que normalmente siempre se quieren encontrar fuera. Y es que parece que el ser humano puede aceptar mejor el dolor si desvía la culpabilidad a los demás. Unos lo harán porque de esa forma quizás puedan erosionar la tristeza que llevan dentro; otros, simplemente porque, aunque el dinero jamás podrá sustituir una vida, lo buscarán con más ansiedad de la deseada.
El problema en este caso es que -aunque suene políticamente incorrecto- los únicos culpables son los fallecidos, porque en lugar de hacer cola unos minutos y utilizar un paso subterráneo, decidieron cruzar las vías por un lugar no permitido. Unos pocos minutos….
Pero a pesar de esa realidad, durante estas semanas usted oirá cosas como que el tren iba demasiado deprisa -como si 20km/h arriba o abajo hubiesen cambiado algo-, que el paso subterráneo era demasiado estrecho o que el tren que llegaba no avisó. Vamos, como si usted cruzase a pie una autovía y la culpa la tuviesen los coches por no utilizar el cláxon.
Mejor nos iría si en lugar de buscar responsabilidades a toro pasado, las buscásemos antes; si hubiese más educación, más civismo y más sentido común. Y es que casos como estos ocurren todos los días. Basta con echar un vistazo a nuestro alrededor para darnos cuenta de que los seres humanos somos los únicos a los que se nos tiene que amenazar para que no nos hagamos daño.
Por eso, porque somos así, no hay verano en el que no muera un bañista que se ha empeñado en nadar con la bandera roja -poniendo en peligro además a los socorristas-, por eso no hay semana que no muera una persona a la que se le “olvidó” ponerse el cinturón de seguridad, por eso todos los días hay alguien que atraviesa las vías por donde no debe… Para muestra la siguiente noticia: “tan sólo un día después de la fatal tragedia que ha costado la vida a 13 personas en la estación de Castelldefels, los Mossos d’Esquadra han multado en esa misma estación a una joven extranjera por cruzar las vías“.
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P.D.: Un casco sirve para proteger la parte más valiosa de nuestro cuerpo, en principio, la cabeza. Pero, evidentemente, hay seres humanos que cuando van en moto prefieren proteger otras partes del cuerpo mucho más importantes, por ejemplo el bolsillo. Por eso el tipo de la foto lleva el casco en el codo, porque así, si ve a un policía cerca le da tiempo a ponérselo y evitar la multa.
Si este tipo tuviese ahora mismo un accidente y cayese de lado, seguramente se rompería el brazo en tres trozos. Lo mínimo que debería hacer es denunciar al fabricante del casco por no haber tenido en cuenta que hay gente que prefiere salvar el codo antes que la cabeza.
P.D.2: Mi más sentido pésame a las familias.
La foto la he tomado prestada de www.ideal.es.





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