Jul 18 2010

Toshiba confirma que en España no se lee

Foto de JJSantos

Hace cuatro años el Informe PISA 2006 nos advertía de que España era el país que más había bajado su nivel de lectura con respecto a los informes anteriores. Evidentemente, en este país de fútbol y crónica rosa, la noticia tampoco nos afectó demasiado, pues al día siguiente ya habría alguna famoseta embarazada y la liga estaría más interesante que nunca. No olviden que el Marca y la Pronto son aquí las publicaciones más leídas.

Pero lo peor de todo no es que se lea menos, sino que encima no se entiende lo que se lee. Vamos, que cada vez son más los que al acabar un texto no tienen ni idea de lo que ponía. Por eso no es de extrañar que haya quien quiera sacar provecho, pues cuanto más ignorante es una sociedad más fácil es tomarle el pelo.

Y claro, el mundial les ha venido como anillo al dedo. Uno de los casos -no el único- ha sido el de Toshiba, que lanzó una campaña en la que prometía devolver el importe de televisores y portátiles si España ganaba el mundial. Pero había algo más, en la publicidad ponía “consultar bases en toshiba.es/toshibafutbol“. Y claro, ellos ya sabían que las bases no las iba a leer ni Blas. Por eso, allí pusieron que para devolver el dinero había que registrarse en su web. Resultado: mucha gente no lo leyó.

Ahora vienen las reclamaciones, pues los clientes se sienten timados. En realidad podría ser así pues, como dice la FACUA, si el hecho de registrarse era tan importante deberían haberlo indicado en los anuncios. Pero por otra parte se supone que los clientes son mayores de edad y que saben que nadie da duros a cuatro pesetas.

De hecho, en la propia web de Toshiba pone que “Más de 3.500 clientes participaron correctamente”, lo que en realidad quieren decir es que si usted no se ha molestado en mirar las bases es su problema, hay otros más espabilados que sí lo han hecho.

Y es que vivimos en un país donde uno oye la palabra gratis y se vuelve loco. Por eso ha llegado un punto en que a los consumidores se nos trata como lo que somos: unos borregos. Por eso vivimos en una sociedad donde mucha gente lleva una pulsera que es un timo y encima presume de ello; un país donde se prohíben unas zapatillas porque pueden causar ampollas, pero permite el tabaco aunque cause cáncer; un país donde se pagan 75 € por un polo hecho en China simplemente porque lleva un cocodrilo bordado en el pecho; un país donde la letra pequeña de los anuncios de la tele es ilegible… y no pasa nada

Lo lógico sería que a partir de ahora nadie comprase productos de las empresas que intentan timarnos: Toshiba, Tom Tom… Pero saben lo que pasará: NADA de NADA. Seguiremos comprando Toshiba, Tom Tom… al igual que seguimos comprando en Media Markt cuando redujeron el periodo de reclamación a 7 días y se negaban a devolver el importe de los artículos.

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P.D: El tipo que ven en la foto -JJ Santos- nada más acabar el mundial anunció en directo que el diario AS regalaría al día siguiente una camiseta conmemorativa.

Por eso a las 7:30 de la mañana ya había gente haciendo cola en los quioscos -para que luego digan que no nos movilizamos por nada-. Y de pronto… les habían timado de nuevo: el diario AS no traía la camiseta, sino que a cambio se ofrecía una cartilla con tres cupones para canjear por la camiseta, previo pago de 9,95 €.

En un país medianamente inteligente, la gente como represalia a esta tomadura de pelo, se habría negado a comprar el periódico. Pero esto es España y ¿saben lo que pasó?: se agotaron.

La foto la he tomado prestada de www.dentrotele.com.


May 30 2010

Mi primera comunión… y la última

Rebaño de ovejas

Hace un tiempo me contaron la historia de una niña que el día de su primera comunión, tras las prisas por peinarse, tras vestirse con ese traje de princesa, tras enseñar todos los regalos a sus amigos, tras hacerse las fotos en el parque, tras cortar la tarta en el convite, repartir los detalles y recibir besos y abrazos de todo el mundo, cuando llegó a casa por la noche, se dio cuenta de que no había pasado por la iglesia. Sus padres no dijeron nada.

Seguramente esta historia sea falsa, pero no por ello imposible. Pues mayo es el mes en el que florece esa hipocresía que todos llevamos dentro: es el mes de las comuniones. El post de hoy no va dirigido a aquellos creyentes -y practicantes- que en base a su religión celebran lo que se llama la primera comunión; va dirigido a todos los demás, a la inmensa mayoría.

Va dirigido a todos esos padres que cuando el que comulga no es su hijo, se pasan toda la ceremonia en el bar de enfrente tomando unas cañas; a esos padres que cuando se ponen a contar chistes de curas se parten la caja; a esos padres que le confiesan a uno que lo peor que llevan de esto de la comunión es el coñazo de la catequesis, y a esos padres que te dicen tan tranquilos: “esta tarde me toca hacer el paripé con el cura”.

Y es que llevo ya unas cuantas semanas oyendo a amigos y conocidos quejarse de todo el agobio de la comunión: el banquete, el fotógrafo, el cura, la lista de regalos… Por eso, cada vez que me dicen algo así -ignorante que es uno-, les hago la pregunta de rigor: “entonces, ¿por qué hace la comunión?” Y es cuando se quedan con esa cara de no sabe, no contesta.

Así que hoy voy a aprovechar este post para contestarles, pues yo sí sé la respuesta. Lo hacen porque es más fácil seguir al rebaño que sentarse un rato con su hijo y explicarle las razones por las que no han ido nunca a misa con él anterioremente, ni piensan hacerlo una vez pase la ceremonia.

Y es que cuando uno rasca y busca la verdadera esencia de esa primera comunión -y seguramente última- es cuando se da cuenta de que todo es material, que en realidad no hay nada más. Pero eso tiene fácil arreglo: aproveche un cumpleaños del niño o el día que le de la gana y dese el capricho de invitar a la familia, de viajar a Disney o de hacerse unas buenas fotos, pero no sea tan hipócrita de hacer que su hijo comulgue con algo que ni siquiera usted cree.

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P.D.: Tengo un gran amigo que un día me dijo: “Si mi hijo cuando tenga la edad de tomar la primera comunión, la quiere tomar, lo hará. Lo llevaremos un día a una iglesia, le darán la hostia y a casa”. Creo que es lo más sincero que me han dicho nunca. Como ven las cosas se pueden hacer de muchas formas.

Con respecto a la foto, seguro que ahora ya le encuentran más sentido a eso del rebaño que dice la Biblia.

La foto la he tomado prestada de Flickr. Su autor es jomudo.


May 23 2010

Si quieres, te quito el IVA

Una foto de un ombligo

Quizás hoy debería hablar sobre lo inútil que es nuestro gobierno y de cómo es posible que un partido de izquierdas se atreva a congelar las pensiones; o, por el contrario, podría asumir que gobernase quien gobernase tendría que haber hecho lo mismo, y que durante todos estos años se han incrementeado enormemente los beneficios sociales. Pero para decir esas cosas ya tienen ustedes a periódicos como El Mundo o Público, respectivamente.

Como tengo la suerte de que ningún medio de desinformación me paga, puedo hablar de lo que quiera. Por eso, hoy voy a comentarles lo que me ocurrió hace unos días cuando fui a comprar un pequeño mueble para mi casa.

Entré en un comercio y, tras echar un vistazo, vi lo que necesitaba. Así que llamé al dependiente y le pregunté el precio. “Vale 210 €”, me dijo. Como vio en mi rostro esa expresión de “uhmm, un poquito caro”, para arreglarlo me dijo lo siguiente: “Bueno, son 210 euros, pero si quieres te puedo quitar el IVA y así te sale más barato.”

Noté que no fue una frase improvisada, sino que estaba muy acostumbrado a decirla. Me callé durante unos segundos, le miré a los ojos y le contesté que sí, que me lo llevaba pero que quería factura. Le dije que se había encontrado con el único tonto de España que quería pagar el IVA.

Además, añadí: “No me ha gustado nada lo que me has dicho. ¿Qué pasaría si todos hicieramos lo mismo? Después nos quejamos de que esos políticos corruptos trinquen todo lo que puedan, o de que los ricos de España defrauden a Hacienda, pero nosotros no somos mucho mejores”. Tendrían que haberle visto la cara, era una mezcla entre sorpresa y vergüenza.

Y así, en silencio, nos dirigimos hasta el mostrador para que me hiciese la factura. Entonces, para romper el hielo, le dije: “Lo que sí que aceptaría sería un descuento”. Se quedó de nuevo blanco, y me dijo: “…vale, vale, te hago un 10%…”. “Ok, pero con factura”, le contesté.

El colectivo de Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha) calcula que con una lucha más intensa contra el fraude se podrían recaudar 38.500 millones al año, más del doble de lo que se ahorrarán las Administraciones con el recorte previsto.

Cuando se habla de fraude fiscal solemos pensar en esas grandes fortunas que se llevan su dinero a paraísos fiscales. Pero no olviden que pagar unos milloncejos en B para comprar un pisito, pagar en negro a la persona que limpia la casa o llevar el coche al taller y no querer factura, también es defraudar a Hacienda.

La gran diferencia entre España y, por ejemplo, un país nórdico, es que en este último, si alguien se jacta de que ha conseguido defraudar a Hacienda, su propio vecino le denuncia, en cambio aquí en España le aplaudimos.

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P.D.: Si durante estos días usted va a salir a la calle a protestar contra todo lo que nos está cayendo: aumento del IVA, congelación de las pensiones, recortes salariales… antes de salir de casa, póngase frente al espejo, levante su camisa y mire hacia ese agujero que tiene a la altura de la cintura, ombligo se llama.

La foto la he tomado prestada de Flickr. Su autor es Sukiweb.


May 16 2010

Don Juan Carlos en el País de las Maravillas

Imagen de una sala de urgencias del Hospital de Dènia

Quizás nunca se hayan dado cuenta, pero en realidad no existe un único mundo, sino dos. El problema es que la mayoría de nosotros vivimos -y morimos- siempre en el mismo: el real. En cambio hay personas que tienen la fortuna de vivir en el otro, en el de las maravillas. Si usted quiere averiguar en qué mundo vive, hoy lo puede descubrir. El ejercicio es simple, observe esta foto.

De izquierda a derecha, podemos ver a una niña de pie que, cansada de esperar -los niños son así de impacientes-, ha decidido levantarse y dar unos pasos. La foto la ha pillado en una posición de desperezo o desespero, no estoy seguro. En el centro, una mujer, de espaldas, espera resignada sobre una silla de ruedas a que alguien se acuerde de que quedó aparcada allí hace horas.

Y a la derecha, en un primer plano, un hombre con la cabeza vendada lleva entre sus manos un periódico, no para leerlo, sino para estudiarlo, pues sabe que seguramente le dará tiempo a ello. Y, finalmente, al fondo, podemos distinguir a unas cuantas personas más que se preguntan cuándo saldrán de ese limbo llamado Urgencias.

Si llegados a este punto usted ha visto lo mismo que yo le he descrito, es que ambos vivimos en el mismo mundo: el real. Sin embargo hay unos pocos afortunados que viven en el otro, uno de ellos es nuestro rey Don Juan Carlos. Y es que en su mundo, las cosas funcionan de otro modo.

Cuando le comunicaron que tenía un nódulo en un pulmón, echó un vistazo a la sala y, después de ver a una niña feliz porque ese día había podido saltarse el colegio, a una mujer descansando plácidamente sobre una silla y al Sombrerero Loco que, sin razón, hoy había elegido un turbante para cubrir su cabeza, buscó con ansiedad al conejo blanco, pues sabía que si conseguía pillarlo podría acelerar el turno y saltarse a toda esa chusma que espera horas para que le atiendan.

En ese mundo de maravillas, Juan Carlos consiguió encontrar la entrada a la madriguera que le teletransportó de Madrid a Barcelona con la misma rapidez con la que usted va de casa al Mercadona. Y lo mejor de todo, una vez en el hospital público consiguió también saltar todas las esperas para realizarse las pruebas y aterrizar directamente en una cama privada.

Si el monarca hubiese admitido que vivía en un mundo de maravillas quizás todo hubiese quedado ahí, el problema vino cuando tuvo la poca vergüenza de decir lo siguiente: “En España debemos estar orgullosos de la sanidad pública que tenemos”. Pero por si el recochineo no fuera suficiente, las fuentes del hospital dijeron que “el Rey recibe el mismo trato que cualquier ciudadano español que necesite una intervención quirúrgica similar y acuda a un hospital público para ser operado por un cirujano que trabaje para la sanidad pública”.

Afortunadamente, desde el mundo real, la asociación El Defensor del Paciente criticó las palabras del Rey al considerar que “es muy fácil hacer estas declaraciones cuando no se ha pasado por urgencias”. También se apuntó que miles de ciudadanos sufren una situación “caótica” en la sanidad pública, y que concretamente la catalana es una de las más endeudadas. Además, señaló que en la “maravillosa sanidad” faltan profesionales, camas y medios.

“Quizás si usted estuviera informado se daría cuenta de la cantidad de personas que quedan incapacitadas, mueren o pierden su trabajo por no ser atendidas a tiempo”, le recriminaron. Además, dijeron que el Rey debería estar “al tanto” de la situación que realmente viven los españoles “normales”.

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P.D.: Ni que decir tiene que además, cuando salió del hospital fue muy aplaudido por las muchísimas personas que se agolpaban en los pasillos y el vestíbulo de acceso al hospital, los mismos que seguramente de aquí a un momento se vuelvan a quejar de que llevan horas esperando. Es lo que se llama comunmente la plebe.

Como curiosidad les dejo un enlace en el que se resume el historial clínico del monarca: casi todos los percances sufridos han ocurrido durante la práctica de sus deportes favoritos, como el esquí, el tenis, la caza o la vela. Con referentes así, cómo podemos exigir a nuestros jóvenes que se esfuercen.

P.D.2: Laura es una niña de 3 años que sufre anemia sideroblástica, una enfermedad rara que hace que su sangre se convierta en un auténtico veneno. Su enfermedad tiene cura, pero en EEUU y el tratamiento es demasiado caro para sus padres. Sí Laura hubiese nacido en el mundo de las maravillas seguramente ya estaría curada, pero desgraciadamente le toco nacer en el real. Enlace a la noticia.

La foto la he tomado prestada de El País