May 30 2010

Mi primera comunión… y la última

Rebaño de ovejas

Hace un tiempo me contaron la historia de una niña que el día de su primera comunión, tras las prisas por peinarse, tras vestirse con ese traje de princesa, tras enseñar todos los regalos a sus amigos, tras hacerse las fotos en el parque, tras cortar la tarta en el convite, repartir los detalles y recibir besos y abrazos de todo el mundo, cuando llegó a casa por la noche, se dio cuenta de que no había pasado por la iglesia. Sus padres no dijeron nada.

Seguramente esta historia sea falsa, pero no por ello imposible. Pues mayo es el mes en el que florece esa hipocresía que todos llevamos dentro: es el mes de las comuniones. El post de hoy no va dirigido a aquellos creyentes -y practicantes- que en base a su religión celebran lo que se llama la primera comunión; va dirigido a todos los demás, a la inmensa mayoría.

Va dirigido a todos esos padres que cuando el que comulga no es su hijo, se pasan toda la ceremonia en el bar de enfrente tomando unas cañas; a esos padres que cuando se ponen a contar chistes de curas se parten la caja; a esos padres que le confiesan a uno que lo peor que llevan de esto de la comunión es el coñazo de la catequesis, y a esos padres que te dicen tan tranquilos: “esta tarde me toca hacer el paripé con el cura”.

Y es que llevo ya unas cuantas semanas oyendo a amigos y conocidos quejarse de todo el agobio de la comunión: el banquete, el fotógrafo, el cura, la lista de regalos… Por eso, cada vez que me dicen algo así -ignorante que es uno-, les hago la pregunta de rigor: “entonces, ¿por qué hace la comunión?” Y es cuando se quedan con esa cara de no sabe, no contesta.

Así que hoy voy a aprovechar este post para contestarles, pues yo sí sé la respuesta. Lo hacen porque es más fácil seguir al rebaño que sentarse un rato con su hijo y explicarle las razones por las que no han ido nunca a misa con él anterioremente, ni piensan hacerlo una vez pase la ceremonia.

Y es que cuando uno rasca y busca la verdadera esencia de esa primera comunión -y seguramente última- es cuando se da cuenta de que todo es material, que en realidad no hay nada más. Pero eso tiene fácil arreglo: aproveche un cumpleaños del niño o el día que le de la gana y dese el capricho de invitar a la familia, de viajar a Disney o de hacerse unas buenas fotos, pero no sea tan hipócrita de hacer que su hijo comulgue con algo que ni siquiera usted cree.

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P.D.: Tengo un gran amigo que un día me dijo: “Si mi hijo cuando tenga la edad de tomar la primera comunión, la quiere tomar, lo hará. Lo llevaremos un día a una iglesia, le darán la hostia y a casa”. Creo que es lo más sincero que me han dicho nunca. Como ven las cosas se pueden hacer de muchas formas.

Con respecto a la foto, seguro que ahora ya le encuentran más sentido a eso del rebaño que dice la Biblia.

La foto la he tomado prestada de Flickr. Su autor es jomudo.


May 9 2010

Ciudadanos ejemplares

Bolsas en el mar

Hace un tiempo, Carrefour lanzó una mega campaña para comunicar que iba a dejar de regalar bolsas de plástico en sus supermercados, Bolsa Caca se llamaba. Intentó justificar dicha decisión basándose en los beneficios que obtendría el medio ambiente. Pues bien, esta misma semana Carrefour ha dado marcha atrás. Pero claro, esto no ha salido prácticamente en ningún medio.

En cualquier otro país este anuncio hubiese sido recibido con tristeza, pero amigos, esto es España. Por eso si usted se pasa por alguno de los foros en los que se comenta la noticia -menéame, 20 minutos, etc- descubrirá que la gente, en lugar de lamentar dicha decisión, inexplicablemente se alegra.

La opinión general es que a los de Carrefour les importaba un pepino el medio ambiente, y que con esta campaña lo que en realidad perseguían era ahorrarse unos céntimos por bolsa. Evidentemente, si multiplicamos 3 o 4 céntimos por los millones de bolsas que regalaban, sale una pasta.

Pero para averiguar eso no hace falta ser un lumbrera. ¡Claro que lo hacían por beneficio propio! ¿Y qué? Nadie piensa en que, si además conseguimos que haya menos bolsas, será mejor para todos. Pues no, ya ven, la gente se agarra a cualquier excusa con tal de no coger unas bolsas de tela, meterlas en el bolso e ir a comprar con ellas.

Como ven a los consumidores españoles no se nos engaña fácilmente. Por eso, en cuanto regalen otra vez las bolsas, volveremos tan contentos al Carrefour. Eso sí, seguramente para compensar el coste de las bolsas nos incrementarán 3 céntimos cada bote de cerveza o coca-cola y todos tan felices, lo dicho semos mu listos.

En estos mismos foros también se comenta que, en realidad, una medida así no era necesaria, pues aquí todos somos muy responsables. Por eso la mayoría de nosotros utilizamos las bolsas justas y necesarias, y además cuando llegamos a casa las reutilizamos todas para rellenarlas con basura. Vamos, que en realidad somos ciudadanos ejemplares.

De hecho, si usted quiere saber lo ejemplares que somos no tiene más que darse una paseo por su ciudad. Seguramente al segundo paso ya habrá descubierto más de 20 manchas negras en el suelo, no se preocupe, son chicles. Cuando lleve unos cuantos pasos más, habrá tenido que esquivar algún excremento de perro, y si sigue caminando no tardará en ver cómo algún ciudadano civilizado tira un cigarrillo, un pañuelo o un envoltorio al suelo.

Además, si decide tomar ese paseo temprano, seguro que descubre a algún ciudadano ejemplar, que en lugar de tirar la basura por la noche, lo hace por la mañana -aprovechando que va al trabajo-, porque sabe que así, si el día sale caluroso, los afortunados vecinos que tengan las ventanas cerquita del contenedor, dispondrán de un perfume exquisito en la casa sin necesidad de comprar ningún ambientador, por no hablar de las moscas, claro.

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P.D.: Como ven, en un país donde sus ciudadanos son tan civilizados, lo de dejar de regalar las bolsas no tendría ningún sentido.

Por eso, este verano, cuando usted se meta en la playa y vea que algo gelatinoso se adhiere a su cuerpo, no tema, hay muchas posibilidades de que en lugar de una medusa, sea un condón, una compresa o una bolsa de plástico como las de la foto; una bolsa de ésas que algún turista -seguramente extranjero- se ha dejado olvidada en nuestras playas. Malditos guiris.

La foto la he tomado prestada de la página de la Surfrider Foundation


Apr 4 2010

La foto de Dios

Acelerador de Partículas

Cada vez que el hombre se ha visto incapaz de explicar un determinado suceso, ha recurrido a lo más fácil: asignarle la autoría a un dios. Por eso, cuando hace siglos se hacía de noche en pleno día, lo más sencillo era afirmar que se debía a un castigo divino. Más tarde nos dimos cuenta de que a la Luna, de vez en cuando, le da por interponerse entre el Sol y la Tierra.

Cuando alguna enfermedad como la lepra causaba millones de muertos, se decía que era otro castigo divino por todos los pecados cometidos por el hombre. Afortunadamente, en 1876 el noruego Gerhard Armauer Hansen demostró que no era Dios quien castigaba al enfermo sino una bacteria llamada Mycobacterium leprae, y que, en lugar de rezar, para curarse lo mejor era usar antibióticos.

Durante siglos, cada vez que ha acontecido un desastre natural también se ha dicho que era un castigo divino -como ven Dios es todo amor-. Por suerte, hoy en día sabemos que existen las placas tectónicas y que además se mueven; que bajo el manto terrestre hay magma; y que las masas de aire a distintas temperaturas pueden hacer verdaderos estragos.

Seguramente si la Edad Media hubiese sido distinta, hoy en día usted y yo podríamos tomarnos una caña en cualquier bar de Marte, pero tuvimos la desgracia de que durante varios siglos la religión mutilase cualquier tipo de avance científico. Y es que en aquella época, según lo que uno dijese, se jugaba el pescuezo.

Actualmente una de las grandes preguntas por resolver es ¿cómo se creó el mundo? Hay gente que al no encontrar respuesta opta por lo más cómodo: lo creó un dios -cualquiera-. Por suerte hay otras personas que han decidido esforzarse por buscar una explicación más lógica.

Por eso, mientras nosotros -simples mortales- nos preocupamos por saber cuánto le durará la nueva nariz a la Esteban o quién será el pichichi de la liga, hay unos semidioses que llevan años construyendo una máquina -el colisionador de Hadrones (LHC)- que podría, en un futuro, ayudarnos a conocer nuestro pasado.

Uno de sus grandes objetivos es: “Descubrir el hipotético bosón de Higgs, llamado por algunos ‘la partícula de Dios’. Ya que en el caso de que exista, permitiría explicar por qué las partículas elementales tienen masa y por qué las masas son tan diferentes entre ellas.”

“El pasado 30 de marzo los científicos lograron, por primera vez, la colisión de haces de protones en el Gran Colisionador de Hadrones del CERN a una energía de 7 TeV (teraelectronvoltios); una energía sin precedentes en un acelerador de partículas, recreando la situación similar a los instantes posteriores al Big Bang.”

Afortunadamente vivimos en una sociedad en la que la religión tiene mucho menos poder, de lo contrario estos científicos estarían en una celda esperando a que los mismos que dicen que Dios es amor, los quemasen en una hoguera por brujos.

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P.D.: Lo curioso de la tecnología y la religión es que conforme una avanza la otra retrocede, y viceversa. Basta recordar que en épocas pasadas -ésas en las que la mayoría de personas eran analfabetas- las apariciones se sucedían día sí, día también. Y en cambio, en la actualidad, con los millones de dispositivos de grabación que existen nunca se haya captado ninguna, curioso.

El LHC quizás demuestre algo más importante que el origen de la vida, quizás demuestre que no fue Dios quien creó al hombre, sino que el hombre, en ese afán de controlar a otros hombres, fue quien inventó a Dios.

La foto la he tomado prestada del diario ADN.


Jan 4 2010

Telecinco y los padresbasura

Imagen de 8 niños en el nuevo programa de Telecinco:

Esta foto podría haber sido tomada en cualquier campamento de esos a los que los niños suelen ir en vacaciones; pero si uno la mira con más detenimiento encontrará un detalle un tanto extraño: fíjense en las caras. Sí, están difuminadas; y aún así, yo les aseguro que puedo decirles el nombre completo, la edad, las aficiones y el color de calzoncillos de cada uno de estos chavales.

Y es que este grupo de niños de entre 10 y 12 años son los participantes del último experimento de Telecirco: “Dejadnos solos“. Según la cadena es “un novedoso formato de corte familiar que propone la convivencia por separado y sin la tutela directa de adultos de un grupo de niños y otro de niñas”.

Eso sí, nos aseguran que la grabación ha estado permanentemente supervisada por sus propios progenitores, que no olviden que son los mismos que les han dejado entrar en el programa. Y también por un equipo de expertos en Psicología y Educación, que en lugar de denunciar todo este circo a la Fiscalía de Menores han permitido que se emita, imagínense.

Si uno echa un vistazo al primer programa -para tragárselo entero hay que carecer de escrúpulos-, podrá ver cosas tan interesantes como a un niño rompiendo una lámpara con un balón, mientras enfocan a su padre partiéndose el culo, igualito que en casa. También se ve como una niña abandona el programa porque no lo soporta -quizás se ha dado cuenta de que en lugar de padres tiene mendrugos-, mientras su madre le dice con la boca pequeña: “Si quieres irte…”, cuando en realidad piensa: “Vaya, ahora no cobraremos nada”.

Dicen que con este programa nos mostrarán qué valores y costumbres de la sociedad actual han asimilado los niños. En realidad, para eso no es necesario hacer un programa; yo se lo digo, y gratis. Han aprendido que es mucho más rentable salir en la tele que esforzarse por ser algo en la vida; que Belén Esteban gana más que cualquier médico o científico. Y sobre todo han aprendido que, en nuestra sociedad, lo más importante es el dinero. Pues sus padres han sido capaces de prostituirlos en público por un puñado de euros.

Ah, en el próximo programa ustedes podrán ver -en un primer plano- como un niño llora porque ya han empezado los primeros encontronazos y las primeras riñas. La pena es que no hayan juntado a niños y niñas, pues las imágenes de edredoning serían un tesoro para los pederastas.

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P.D.: Cuando uno habla de telebasura, evidentemente piensa en determinados programas de televisión -en el caso de Telecinco, en la cadena entera-, pero uno no debe quedarse sólo en eso, pues la telebasura no puede existir por sí misma.

Para que la telebasura prolifere, a su alrededor deben haber programas-basura, presentadores-basura, concursos-basura, concursantes-basura y lo más importante de todo: espectadores-basura.

La foto la he tomado prestada de 20minutos.
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