Jan 9 2011

También permitiré la cocaína en mi bar

Han surgido unos cuantos tipos en España que acaban de dejar en calzoncillos al propio Chuck Norris, pues hace unos días, aprovechando que se aprobaba una ley que a ellos no les convenía, decidieron no sólo saltársela, sino animar a que el resto de establecimientos hiciese lo mismo que ellos. Como ven, siempre hay héroes por encima del bien y del mal.

Y es que a estos tipos no le falta razón, pues cuando una ley no nos conviene, lo mejor que se puede hacer es ignorarla. Por eso, si a partir de ahora estos señores mantiene su coherencia, dejarán también de hacer la declaración de la renta, pues esa dichosa burocracia sólo sirve para que Hacienda les robe dinero.

Estos pioneros acaban de dar un gran paso hacia la libertad, pues han sentado las bases para la creación de los primeros bares sin ley. Ellos saben que un lugar donde no es necesario cumplir la ley atraerá a multitud de clientes nuevos. Por ejemplo, ahora usted ya no tendrá que esconderse en el servicio para hacerse una rayita de coca, podrá hacerlo tranquilamente en la barra mientras le sirven unos chipirones.

Y no sólo eso, pues el abanico de posibilidades que se abren son enormes. Estos tipos también podrán organizar peleas de gallos o de perros y además cobrar entrada -los niños gratis-; podrán utilizar el almacén para guardar cajas de pantalones Levi’s chinos o incluso utilizar la trastienda para almacenar explosivos. Como ven todo son ventajas.

Y eso no es todo, pues como es un lugar sin ley, usted tendrá la libertad de ir, tomarse un bocadillo de calamares, un café y ponerles un cuchillo en el cuello para pedirles toda la recaudación del día -que al permitir fumar, será abultada-. No tenga miedo a que los tipos en cuestión llamen a la policía, por si no lo recuerda, allí no hay ley.

Lo mejor de todo es que estos pioneros animan al resto a que les sigan en su cruzada, cuando, en realidad, si uno lo piensa fríamente, los primeros que deberían ir y denunciar son los dueños de los demás bares, pues estos tipos, al saltarse la ley y permitir humo en su local, está dando a entender que el resto son idiotas.
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P.D.: Afortunadamente vivimos en un país civilizado y estos tipos están en su derecho de cumplir o no la ley. En caso de no cumplirla actuarán los mecanismos adecuados. Por eso la Delegación Provincial de Salud de Málaga notificó este viernes el inicio de un expediente sancionador por el incumplimiento de la Ley General de Sanidad, “al obviar de manera reiterada el requerimiento” a uno de los primeros restaurantes insumisos. Este hecho derivará en una sanción que podría oscilar entre los 10.001 y los 600.000 euros.

Eso sí, la publicidad que han conseguido no tiene precio.

La foto la he tomado prestada de aquí.


Nov 14 2010

¿A quién le importa el prójimo?

Bebé

El pasado jueves entré en un pequeño restaurante y, mientras me servían el primer plato, me fijé en que la camarera tenía una barriga levemente abultada. Podría haber sido un exceso de cerveza o embutido, pero no, aquel vientre venía con otro ser dentro. Cuando levanté la cabeza me imaginé un rostro sonriente, repleto de felicidad por llevar una nueva vida en su interior, pero me encontré todo lo contrario.

Aquel rostro reflejaba tristeza y, sobre todo, resignación. Durante unos minutos estuve dándole vueltas a la cabeza, imaginando que aquel semblante triste se debía al exceso de trabajo o al defecto de sueño, o quizás a alguna pequeña discusión, o a problemas familiares… Finalmente la respuesta me llegó cuando levanté la cabeza y miré hacia el techo. Allí sólo había humo.

Fue entonces cuando pensé que a aquella mujer le tocaba estar allí más de cinco horas seguidas; le tocaba estar trabajando sabiendo que todo aquello iba directo hacia esa pequeña vida que nacía -entre brumas- en su cuerpo; le tocaba vivir entre tipos y tipas que la ignoraban como madre y sobre todo como persona.

Pensé también que, quizás, aquella mujer ni siquiera había intentado quejarse a su jefe porque, seguramente, éste le hubiese contestado que si no le gustaba el trabajo, allí, al fondo, entre la niebla, estaba la puerta; quizás ella había hablado con su marido y ahora no estaban las cosas para quedarse en el paro; quizás tenían más bocas que alimentar; quizás su sueldo era el único que llegaba a casa…

Me di cuenta de que yo -no fumador- tenía la opción de entrar o no en aquel bar, tenía la opción de comer allí o largarme a un parque con un bocadillo, tenía la libertad de buscar cualquier otra opción… yo sí, pero ella no.

Aquel día, tras de mí, una mujer encadenaba los cigarros como si fueran pipas; en el fondo un grupo de cinco tipos fumaba y reía sin parar; a mi izquierda un hombre de edad se tomaba el café mientras encendía el enésimo pitillo. A ninguno de ellos le importaba lo más mínimo que allí hubiesen personas que, como yo o aquella camarera, preferían no fumar.

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P.D.: Para encabezar este artículo estuve buscando fotografías de recién nacidos con secuelas producidas por el tabaco, pero las imágenes eran tan tristes que decidí no ponerlas. Decidí en su lugar incluir la fotografía de un bebé de unos ocho meses, un bebé sano que en breve formará parte de nuestra sociedad.

Afortunadamente, cuando él o ella nazca, ya habrá una ley que nos obligue a respetarnos los unos a los otros. Es lamentable, pero el ser humano es así: hacen falta leyes para regular nuestro comportamiento pues con apelar al respeto nunca es suficiente.

La foto la he tomado prestada de aquí.


Oct 24 2010

Si estos universitarios son el futuro…

El puñado de tipos y tipas que ustedes ven haciendo el ridículo con una papeleta roja en la mano podrían ser, en un futuro cercano, los invitados de cualquier programa de telebasura, los próximos tertulianos de Sálvame o peor aún, nuestros próximos gobernantes. El problema es que son universitarios; pero no de ésos que acuden a la facultad para adquirir conocimientos, aprender civismo y respeto, o debatir ideas; no, los de la foto se parecen mucho más a escolares de la ESO.

Y es que hace unos días, Rosa Díez -diputada, ex parlamentaria europea, ex consejera de un gobierno autonómico y actual líder y fundadora de UPyD- ofreció una conferencia en la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid. Vamos, algo tan normal como si un médico realiza una charla en una Facultad de Medicina, ¿verdad? Pues no.

Evidentemente, usted puede estar o no de acuerdo con las ideas de esta señora; por eso tiene la libertad de asistir o no al evento. Quizás esta pequeña reflexión pueda ser comprensible incluso para un niño, pero no para un puñado de “universitarios” que, en lugar de quedarse en el bar jugando a las cartas, decidieron boicotear su conferencia. Eso sí, recurrieron a tácticas curradísimas, agárrense a a la silla.

Lo primero que hicieron fue dar un aviso de bomba. Algo digno de unos “universitarios responsables”, que quizás ignoren que en 1997 ETA intentó asesinar a Rosa Díez enviando a su domicilio un paquete bomba que no llegó a estallar por un fallo técnico. Como eso no les funcionó, continuaron insultándola y abucheándola -otra muestra de tolerancia-. Finalmente se les ocurrió la gran idea de tirar bombas fétidas, como lo oyen. Lo que me extraña es que no le pusieran pegamento en la silla.

Como nada de eso funcionó, dentro de la sala siguieron gritando cual tertulianos de La Noria. Finalmente el Decano -elegido por estos mismos- les permitió leer un comunicado en el que decían que ella no era bienvenida, que venía sólo para darse publicidad, y que ellos no eran un grupo minoritario y radical, que sólo reclamaban “libertad de expresión”, supongo que sólo se referían a la suya.

Una vez leído el comunicado, sacaron tarjetas rojas y, en lugar de esperar a ver en qué consistía la conferencia, se marcharon. Esto seguro que lo han aprendido de esos políticos que realizan ruedas de prensa sin preguntas. Quizás podrían haber aprovechado el comunicado para hablar de la congelación de las pensiones, del coste de la visita del Papa, de la reforma laboral… pero claro, para eso hace falta pensar.

Tras la conferencia, en el turno de preguntas, se les ocurrió otra genial idea digna de personas responsables: activaron la alarma de incendios varias veces. Les repito, por si a lo largo del artículo lo han olvidado, que estos tipos y tipas parece ser que son universitarios. Seguramente sólo lo parece.

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P.D.: No me gustaría que se llevasen la idea de que tengo una simpatía especial por Rosa Díez, ni más ni menos que por cualquier otro político, pues al final creo que son todos iguales. Pero en este país de votantes binarios, con una Ley Electoral tan sumamente injusta, el solo hecho de que haya partidos minoritarios que se atrevan a plantar cara a PP-PSOE ya merece por mi parte todo el respeto.

Por eso, este tipo de actitudes, más propias de cualquier programa de Telecirco que de universitarios, nos está indicando que nos acercamos a un punto de intolerancia peligroso.

La foto la he tomado prestada de aquí.


Aug 1 2010

¿Dónde están los barcos?

Aisha
La chica que ven en la foto se llama Aisha, es afgana y tiene 18 años. Lo que no tiene es nariz ni orejas, porque se las han cortado. Evidentemente todo esto no lo veríamos si llevase un burka, pues esa prenda además de no permitir ver bien de dentro a afuera, también consigue lo contrario.

Y es que a esta joven no se le ocurrió otra cosa -hay personas atrevidas- que salir a pasear por la calle sola, sin un hombre al lado. Evidentemente, algo así no podía quedar sin castigo. Por eso los representantes de su dios en la tierra, no tuvieron más remedio que cortarle nariz y orejas. Así se dará cuenta de que no es bueno ir sola por la calle, pues podría encontrarse a cualquier desalmado que quisiera robarle el bolso.

Quizás usted vea esta foto, se le revuelva el estómago y en media hora olvide el asunto. Seguramente porque cree que vivimos en un país donde algo así no es posible; no esté tan seguro. Pues todo tiene un principio, y mientras haya un grupo de tarados que tengan poder y armas, todo es posible.

Por eso, cada vez que vea a una mujer con burka, no piense sólo en lo que ve, piense en todo lo que no ve, porque quizás eso sea lo más preocupante. Piense que una prenda así puede esconder maltratos, heridas, humillaciones… piense que ahí debajo hay una persona. Y piense que si permitimos algo así, ¿por qué no ir un poco más allá?

Hace un tiempo el PP -el mismo partido que deseaba que los crucifijos permaneciesen en los colegios- presentó una moción en el Senado para prohibir el uso del burka y el niqab en toda España. El PSOE -cuya ministra Bibiana Aído pone el grito en el cielo si usted no saluda diciendo: ciudadanos y ciudadanas- no la defendió.

Como ven, con políticos así de inútiles e incoherentes es muy posible que, mientras ellos discuten, haya otros que poco a poco consigan hacernos retroceder en el tiempo, en derechos y libertades. Cuidado.

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P.D.: El movimiento islamista Hamás -aprovechando que los palestinos viven ahora mismo una época dorada- ha prohibido que las tiendas de ropa y lencería femenina muestren prendas interiores o pijamas en sus escaparates. La semana pasada también prohibió que las mujeres pudieran montar en motocicleta o participar en fiestas después de la medianoche.

Como ven, a poco que haya un resquicio, la locura se cuela en una sociedad, y las víctimas siempre son las mismas: las mujeres.

Lo extraño es que aún no he oído nada sobre barcos de activistas que se dirijan a la Franja a parar esto.

La foto la he tomado prestada de www.time.com.