Copenhage no evitará esto

Durante estos días se está celebrando la cumbre contra el cambio climático en Copenhage, pero uno no es consciente de cómo están de implicados nuestros líderes hasta que averigua que dicha cumbre producirá tanto CO2 como una ciudad de 200.000 personas. Y es que se espera que durante la misma lleguen al aeropuerto unos 140 jets privados y se utilicen unas 1200 limusinas. Ah, y si usted se había hecho la ilusión de que al menos Al Gore acudiera en bicicleta, tampoco.
Como comprenderán, los tipos también se alojarán en los mejores hoteles, disfrutarán de manjares y además, como novedad este año, las prostitutas les saldrán gratis. Vamos, que como ellos ya tienen la vida solucionada, si la temperatura del planeta sube unos grados siempre tendrán su mansión -y su vida- acondicionada. La peor parte se la llevarán los países subdesarrollados, como siempre, pero es que a los pobres les da igual morir de hambre que de calor.
En realidad, la actitud de nuestros dirigentes nos podría servir de excusa para pasar también del tema. Y es que los seres humanos en general, y los españoles en particular, suelen buscar cualquier excusa para no mover un dedo por nada. Sirva como ejemplo el tema de las bolsas de plástico, ¿recuerdan que hace un tiempo Carrefour lanzó su famosa campaña “bolsa caca”?
Bueno, pues muchos en lugar de ver esa medida como un paso adelante, han buscado mil y una excusas para criticarla y de paso, claro, seguir utilizando bolsas de plástico. La principal es decir que Carrefour no lo hace por el medio ambiente, sino por su propio beneficio: se ahorran miles de euros al no regalar bolsas. ¡Pues claro, vaya descubrimiento! No hace falta ser un lince para averiguar eso; pero si el resultado es que hay menos bolsas, mejor, ¿no creen?
Hay quienes dicen que las que ahora vende Carrefour, a la larga, cuando se rompan y las tiremos, también contaminarán. Otros aseguran que harán la compra sólo donde les regalen las bolsas. Como ven, todo menos coger dos o tres bolsas de tela, meterlas en el coche o en el bolso, y sacarlas cuando uno va a comprar. Tampoco es tan difícil, mi abuela ya lo hacía.
Lo de las bolsas sólo es un ejemplo de que somos una sociedad demasiado cómoda. Una sociedad en la que muchos prefieren ir en manga corta por casa en lugar de bajar la calefacción; una sociedad que limpia su conciencia con un apagón mundial, pero que después disfruta con las luces de Navidad durante un mes entero; una sociedad en la que muchos no reciclan porque eso, además de ser un incordio, no sirve para nada: despues el camión lo junta todo en el mismo contenedor; una sociedad que tira las colillas, los chicles, los envoltorios… al suelo porque de lo contrario los barrenderos se quedarían sin trabajo…
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P.D.: A la tortuga que ustedes ven en la foto poco le importan los compromisos a los que se lleguen en Copenhage, pues su vida se fastidió para siempre cuando un humano decidió tirar un trozo de plástico a un rio. (VER FOTO)
Cualquier pequeña acción siempre tiene sus consecuencias, piénsenlo.
La foto la he tomado prestada del blog El mundo de Olgui y sus secuaces.
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