Nov 21 2010

El dolor ajeno

Me llegaba hace unos días un email de una amiga en el que me avisaba de que se han puesto a la venta unas pastillas que no curan a quien las toma, en realidad son puro placebo. Sí, ustedes pensarán que esto no es ninguna novedad, pues ya nos la colaron con la Gripe A, y seguramente con cualquiera de esos medicamentos que nos garantizan que adelgazaremos diez kilos sin mover un solo músculo.

Pero este caso es peor aún, pues además de que no lo cubre la seguridad social, seguramente no encontrará a ningún médico que se las recete, ni siquiera ésos a los que las farmacéuticas les animan de vez en cuando a no optar por genéricos.

Estas pastillas están indicadas para el tratamiento sintomático del dolor ajeno. Ustedes quizás no acaben de entender lo que quiere decir esto, pero seguramente sí que hayan tenido alguno de sus síntomas. Y es que esta dolencia afecta a la totalidad del mundo desarrollado. Los síntomas comunes suelen ser molestias, irritación o dolores que se inician en la parte interna de la cabeza, más o menos junto a esa glándula llamada conciencia.

Los efectos secundarios de esta enfermedad le obligan a uno a agachar la cabeza, mirar hacia otro lado o apagar la tele cada vez que salen imágenes que nos recuerdan que el mundo ahí afuera no es tan bonito como parece.

En realidad estas pastillas no son más que caramelos de mentol, y forman parte de una campaña de Médicos sin Fronteras denominada Pastillas contra el dolor ajeno. Estas pastillas se venden en farmacias al precio de 1€ y con la recaudación se tratarán a millones de personas que sufren enfermedades olvidadas como el chagas, el sida infantil, la malaria…

Me ha parecido una campaña muy original y en la que todos podemos colaborar fácilmente, pues no es necesario asociarse a ninguna ONG o realizar una transferencia bancaria. Simplemente hace falta acercarse a una farmacia y comprarlas por 1 €.

Pueden encontrar toda la información en el siguiente enlace:
http://www.msf.es/pastillascontraeldolorajeno/

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P.D.: Para darle más énfasis a la noticia, podría haberles puesto una de esas fotos del tercer mundo que se suelen utilizar para que nos avergoncemos de nosotros mismos. Pero he optado por hacer todo lo contrario, he optado por ponerles la foto de uno de los relojes más caros del mundo.

Este reloj está hecho con 186 diamantes -de ésos que esclavos del tercer mundo extraen para nosotros- de 170 quilates aproximadamente. Su precio es de 5 millones de euros y lo único que da es la hora.

Como ven, la estupidez humana no conoce límites.

La foto la he tomado prestada de aquí.


Nov 14 2010

¿A quién le importa el prójimo?

Bebé

El pasado jueves entré en un pequeño restaurante y, mientras me servían el primer plato, me fijé en que la camarera tenía una barriga levemente abultada. Podría haber sido un exceso de cerveza o embutido, pero no, aquel vientre venía con otro ser dentro. Cuando levanté la cabeza me imaginé un rostro sonriente, repleto de felicidad por llevar una nueva vida en su interior, pero me encontré todo lo contrario.

Aquel rostro reflejaba tristeza y, sobre todo, resignación. Durante unos minutos estuve dándole vueltas a la cabeza, imaginando que aquel semblante triste se debía al exceso de trabajo o al defecto de sueño, o quizás a alguna pequeña discusión, o a problemas familiares… Finalmente la respuesta me llegó cuando levanté la cabeza y miré hacia el techo. Allí sólo había humo.

Fue entonces cuando pensé que a aquella mujer le tocaba estar allí más de cinco horas seguidas; le tocaba estar trabajando sabiendo que todo aquello iba directo hacia esa pequeña vida que nacía -entre brumas- en su cuerpo; le tocaba vivir entre tipos y tipas que la ignoraban como madre y sobre todo como persona.

Pensé también que, quizás, aquella mujer ni siquiera había intentado quejarse a su jefe porque, seguramente, éste le hubiese contestado que si no le gustaba el trabajo, allí, al fondo, entre la niebla, estaba la puerta; quizás ella había hablado con su marido y ahora no estaban las cosas para quedarse en el paro; quizás tenían más bocas que alimentar; quizás su sueldo era el único que llegaba a casa…

Me di cuenta de que yo -no fumador- tenía la opción de entrar o no en aquel bar, tenía la opción de comer allí o largarme a un parque con un bocadillo, tenía la libertad de buscar cualquier otra opción… yo sí, pero ella no.

Aquel día, tras de mí, una mujer encadenaba los cigarros como si fueran pipas; en el fondo un grupo de cinco tipos fumaba y reía sin parar; a mi izquierda un hombre de edad se tomaba el café mientras encendía el enésimo pitillo. A ninguno de ellos le importaba lo más mínimo que allí hubiesen personas que, como yo o aquella camarera, preferían no fumar.

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P.D.: Para encabezar este artículo estuve buscando fotografías de recién nacidos con secuelas producidas por el tabaco, pero las imágenes eran tan tristes que decidí no ponerlas. Decidí en su lugar incluir la fotografía de un bebé de unos ocho meses, un bebé sano que en breve formará parte de nuestra sociedad.

Afortunadamente, cuando él o ella nazca, ya habrá una ley que nos obligue a respetarnos los unos a los otros. Es lamentable, pero el ser humano es así: hacen falta leyes para regular nuestro comportamiento pues con apelar al respeto nunca es suficiente.

La foto la he tomado prestada de aquí.


Oct 31 2010

Todos los españoles son iguales ante…

Imagen de una mujer que necesita asistencia completa

La mujer que ustedes ven en la imagen sufre esclerosis múltiple desde hace 30 años, y hoy en día necesita asistencia completa para casi todas sus funciones vitales. Por eso, cuando oyó hablar de la aprobación de la Ley de Dependencia, pensó que por fin le llegaría una pequeña ayuda. Lo que no sabía es que, además de cumplir una serie de requisitos, tenía que vivir en la comunidad autónoma adecuada. Lamentablemente esta mujer vive en la Comunidad Valenciana.

Y es que ésta, junto a la madrileña, son dos de las comunidades donde peor se aplica esta ley. Si un servidor fuese malpensado creería que esto tiene algo que ver con que en España gobiernan unos, y en la Comunidad Valenciana los contrarios; pero claro, pensar algo así de nuestros políticos sería bastante… asqueroso.

Quizás uno ya esté acostumbrado a que nuestros gobernantes sean unos corruptos, maleducados, inútiles -pues cada vez necesitan más asesores-, etc, etc, pero que lleguen al punto de hacer fracasar una ley que favorece a los más débiles de una sociedad, simplemente porque la ha aprobado un gobierno contrario, sería caer demasiado bajo.

Evidentemente, para justificar lo injustificable, suelen decir que el gobierno central no les envía el dinero -algo extraño cuando en otras comunidades sí que llega-. Pero aun así, aun siendo verdad esto, lo lógico es que nuestros políticos -no olvidemos que están al servicio de los ciudadanos- invirtieran los recursos de los que disponen en aquello que consideren más necesario. Y, ¿hay algo más necesario para los ciudadanos que su propio bienestar? Pues en la Comunidad Valenciana parece ser que sí.

Por eso los gobernantes valencianos -junto a sus cientos de asesores- han llegado a la conclusión de que para la mujer que ustedes ven en la foto hay cosas mucho más importantes que la Ley de Dependencia. Cosas como poder ver coches de Fórmula 1 corriendo por las calles de Valencia, o como ver unos barcos saliendo del puerto de Valencia, o como la visita de un tipo vestido de blanco que, además de llevarnos a la ruina, tiene la poca decencia de darnos clases de moral mientras se gasta un dinero que podría ir dirigido a paliar la falta de atención de personas dependientes.

La Ley de Dependencia es, sin duda alguna, una de las mejores leyes que se han aprobado en los últimos tiempos, pues ayuda a todas aquellas personas que realmente lo necesitan. Esta ley nos acerca a las grandes sociedades, a aquellas que de verdad se preocupan por sus ciudadanos. Por eso, que un político sea capaz de dilapidar nuestro dinero en estupideces mientras hay personas que realmente necesitan ayuda, es vergonzoso.

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P.D.: Hace unos días me enteraba de la enésima noticia sobre la no aplicación de la Ley de Dependencia en la Comunidad Valenciana. Es el caso de una chica de 18 años que no puede andar, no puede hablar y necesita atención continua a causa de una parálisis cerebral. La familia lleva tres años y medio esperando la ayuda. Cada vez que llaman a Conselleria de Bienestar de Valencia le dicen que no saben nada. Afortunadamente un alto cargo del Ayuntamiento le dijo que no se preocupara, que ya trincaría ella también.

A veces a uno le dan ganas de…

La foto la he tomado prestada de aquí.


Oct 24 2010

Si estos universitarios son el futuro…

El puñado de tipos y tipas que ustedes ven haciendo el ridículo con una papeleta roja en la mano podrían ser, en un futuro cercano, los invitados de cualquier programa de telebasura, los próximos tertulianos de Sálvame o peor aún, nuestros próximos gobernantes. El problema es que son universitarios; pero no de ésos que acuden a la facultad para adquirir conocimientos, aprender civismo y respeto, o debatir ideas; no, los de la foto se parecen mucho más a escolares de la ESO.

Y es que hace unos días, Rosa Díez -diputada, ex parlamentaria europea, ex consejera de un gobierno autonómico y actual líder y fundadora de UPyD- ofreció una conferencia en la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid. Vamos, algo tan normal como si un médico realiza una charla en una Facultad de Medicina, ¿verdad? Pues no.

Evidentemente, usted puede estar o no de acuerdo con las ideas de esta señora; por eso tiene la libertad de asistir o no al evento. Quizás esta pequeña reflexión pueda ser comprensible incluso para un niño, pero no para un puñado de “universitarios” que, en lugar de quedarse en el bar jugando a las cartas, decidieron boicotear su conferencia. Eso sí, recurrieron a tácticas curradísimas, agárrense a a la silla.

Lo primero que hicieron fue dar un aviso de bomba. Algo digno de unos “universitarios responsables”, que quizás ignoren que en 1997 ETA intentó asesinar a Rosa Díez enviando a su domicilio un paquete bomba que no llegó a estallar por un fallo técnico. Como eso no les funcionó, continuaron insultándola y abucheándola -otra muestra de tolerancia-. Finalmente se les ocurrió la gran idea de tirar bombas fétidas, como lo oyen. Lo que me extraña es que no le pusieran pegamento en la silla.

Como nada de eso funcionó, dentro de la sala siguieron gritando cual tertulianos de La Noria. Finalmente el Decano -elegido por estos mismos- les permitió leer un comunicado en el que decían que ella no era bienvenida, que venía sólo para darse publicidad, y que ellos no eran un grupo minoritario y radical, que sólo reclamaban “libertad de expresión”, supongo que sólo se referían a la suya.

Una vez leído el comunicado, sacaron tarjetas rojas y, en lugar de esperar a ver en qué consistía la conferencia, se marcharon. Esto seguro que lo han aprendido de esos políticos que realizan ruedas de prensa sin preguntas. Quizás podrían haber aprovechado el comunicado para hablar de la congelación de las pensiones, del coste de la visita del Papa, de la reforma laboral… pero claro, para eso hace falta pensar.

Tras la conferencia, en el turno de preguntas, se les ocurrió otra genial idea digna de personas responsables: activaron la alarma de incendios varias veces. Les repito, por si a lo largo del artículo lo han olvidado, que estos tipos y tipas parece ser que son universitarios. Seguramente sólo lo parece.

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P.D.: No me gustaría que se llevasen la idea de que tengo una simpatía especial por Rosa Díez, ni más ni menos que por cualquier otro político, pues al final creo que son todos iguales. Pero en este país de votantes binarios, con una Ley Electoral tan sumamente injusta, el solo hecho de que haya partidos minoritarios que se atrevan a plantar cara a PP-PSOE ya merece por mi parte todo el respeto.

Por eso, este tipo de actitudes, más propias de cualquier programa de Telecirco que de universitarios, nos está indicando que nos acercamos a un punto de intolerancia peligroso.

La foto la he tomado prestada de aquí.