Jun 28 2009

Trivial Pursuit edición L.O.E.

Imagen del nuevo trivial versión LOE

Hasbro, la empresa fabricante del Trivial Pursuit, se ha percatado de que en España las ventas de su famoso juego de mesa están cayendo en picado. Para investigar las razones de este descenso, realizaron un estudio sobre 1.000 jóvenes españoles de entre 14 y 22 años. La conclusión fue clara: éstos eran incapaces de responder a la mayoría de las preguntas. Además, el 95% preferían pasar la noche de botellón que jugando al Trivial.

En base a este estudio y al último informe PISA, Hasbro ha comenzado a diseñar una nueva versión del juego. “Lo primero que hemos modificado han sido las categorías de las preguntas. Las actuales (Geografía, Espectáculos, Historia, Arte y Literatura, Ciencias y Naturaleza, Ocio y Deporte) se convertirán en: Música, Televisión, Fútbol, Videojuegos, Prensa Rosa y Móviles“.

“El enunciado de las preguntas no ocupará más de dos líneas, pues entre que a unos les cuesta leer y a los otros entender, no hay forma de que consigan jugar”. Los responsables de Hasbro también han notado que esta nueva generación de jugadores tiene un nivel de esfuerzo cero, por lo que todas las respuestas van a ser del tipo: Verdadero o Falso.

Otro de los aspectos importantes que han modificado son los elementos de juego. Por ejemplo, a los quesitos les han dado forma de pastilla, y al cubilete, de vaso de chupito (ver foto). También han incluido nuevas casillas como la de Toma un Trago, que obliga al jugador que cae en ella a beber alcohol. “Es la única forma de competir con el botellón” -ha anunciado un representante de la empresa.

También han incorporado la tarjeta-comodín, que le permite a un jugador fallar 4 o 5 veces y seguir como si no hubiera pasado nada. “Se quejaban de que en el instituto les permitían pasar de curso aunque suspendieran varias asignaturas”.

Con respecto a si las reglas del juego van a seguir siendo las mismas: “De momento sí, se seguirá usando el dado, pues el 80% de los encuestados no tenía ningún problema en contar hasta seis, y, afortunadamente, en el Trivial no es necesario ni sumar ni restar. Lo que no tenemos claro es quién será el ganador del juego: el que más conocimientos tenga, como hasta ahora, o el que menos, como en la vida real”.

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P.D. Quizás este post les haya hecho gracia. A mí también me hizo reír hasta que comencé a pensar que, en unos 15 o 20 años, los jóvenes de esta generación pilotarán aviones, operarán en un quirófano o controlarán la seguridad de una central nuclear. Ahí se me borró la sonrisa.

Les invito a que visiten los enlaces que les he dejado a la derecha. Ésos, desgraciadamente, sí son de verdad. El de 6/2=21 no tiene desperdicio.


Jun 21 2009

Los hombres que destrozan bicicletas

Foto de una bicicleta destrozada

Sé de un tipo que lleva toda la vida fabricando el mismo modelo de bicicleta, de esas que llevaban nuestros abuelos: sin suspensiones, sin cambio de marchas, de piñón fijo -vamos, que si usted deja de pedalear se pega, fijo, un piño-, de ruedas lisas y con un asiento tan duro que, a poco que lo use, uno se queda estéril.

Comenzó con 15 años en el taller de su padre -también bicicletero- y desde entonces no ha hecho otra cosa. Hace ya mucho tiempo que el negocio le va mal, pues la gente prefiere comprar bicicletas más modernas, pero él se resiste a cambiar, dice que morirá fabricando el mismo modelo.

En su pueblo todos le han animado a que se actualice y fabrique bicicletas con suspensiones, con varias marchas, con frenos de disco… Pero el tipo no cede -en realidad su mente se ha cerrado tanto que es incapaz de hacer nada nuevo- y se ha propuesto vender sus bicis por las buenas o por las malas.

Al principio amenazó a todo aquel que comprase una bicicleta distinta. Pero viendo que sus propios vecinos no le hacían caso, pasó a la acción. Contrató a unos tipos de su edad más o menos, que defendían sus ideas -también más o menos- para que destrozasen todas las bicis modernas del pueblo. Evidentemente, eso no ayudó a que vendiera más, sino todo lo contrario.

Con el paso del tiempo, los colegas comprendieron el sinsentido de sus acciones y abandonaron al viejo. Entonces decidió contratar a delincuentes a sueldo para que continuasen rompiendo bicis. A estos, los ideales del viejo les importaban más bien poco -de hecho, en sus casas tenían bicicletas modernas- pero como les pagaban, se cargaban lo que hiciera falta.

La gente del pueblo ha hablado con él en varias ocasiones y le han explicado que ambos tipos de bicicletas son compatibles, pero nada, el viejo sólo quiere ver las suyas.

En una ocasión le preguntaron qué pasaría si un día conseguía lo que pretendía. “Pues que todo será mejor, mejor para mí que las fabrico, claro”, contestó. También le preguntaron si entonces sus muchachos dejarían de destrozar bicicletas. “Hombre, no creo. No hay que olvidar que ellos, en el fondo, son delincuentes”, contestó.

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P.D.: Hacía ya varios meses que en este pueblo no se destrozaba ninguna bicicleta. Lamentablemente el pasado viernes estos tipos volvieron a actuar.

La foto que encabeza este post muestra, de nuevo, una bicicleta destrozada. Una bicicleta que desgraciadamente pertenecía a alguien, una bicicleta que tenía detrás una familia, unos amigos, unos vecinos… Una bicicleta que ya no volverá a rodar por las calles, por las carreteras, por la vida…

Como siempre, esto no les ha servido para nada; pero no olviden que estos tipos han llegado a tal punto de involución que ya no saben hacer otra cosa.

Mi más sincero pésame.

La foto la he tomado prestada de FLICKR. Su autora es Carrie Burnett.


Jun 14 2009

No es lo que tengo, es lo que soy

Buitre mirando una niña que está agonizando

En 1994 el fotógrafo Kevin Carter ganó el premio Pulitzer por esta fotografía en la que puede verse a una pequeña niña -es el bulto de delante- acurrucada en el suelo. Detrás vemos a un buitre al acecho. Se dice que Kevin esperó unos 20 minutos para ver si el buitre abría sus alas y así conseguir una toma más impresionante, cosa que no llegó a ocurrir.

Tras la publicación de la fotografía -y no antes- se recibieron millones de llamadas interesándose por el destino de la niña. Según Carter se recuperó lo suficiente para seguir su camino hasta la tribu que estaba a unos 20 metros.

Desde el momento en el que la fotografía vio la luz, el autor no paró de recibir durísimas críticas por no haber ayudado a la niña, incluso hubo gente que le llegó a comparar con el mismo buitre que había fotografiado.

Cuando recogió el premio dijo:

Es la foto más importante de mi carrera pero no estoy orgulloso de ella, no quiero ni verla. La odio. Todavía estoy arrepentido de no haber ayudado a la niña.

Cuatro meses después, Kevin Carter se suicidó.

Lo que más me llama la atención de esta historia es que se critique a un hombre que lo único que ha hecho es reflejar un mundo que hemos construido entre todos. Posteriormente se supo que ese cuerpo desnutrido estaba defecando -quizás sólo aire- y el buitre esperando pacientemente los restos. Pero eso ya daba igual.

Tampoco acabo de entender qué querían que hiciera con la niña. ¿Llevársela con él y dejar al resto allí? ¿Espantar al buitre sabiendo que a los minutos otro ocuparía su lugar? ¿Llevarla a su poblado para que al día siguiente volviera a pasar lo mismo?

Todos sabemos que eso no es ninguna solución. La solución pasa por un reparto más justo de la riqueza. Si leen la postdata verán que vamos por el buen camino.

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P.D.: Afortunadamente, hoy en día estas cosas -a lo de tener remordimientos de conciencia me refiero- ya no pasan, ahora todo es distinto. Por ejemplo, me he enterado de que van a pagar 94 millones de euros (15.640.284.000 de pts) por un tipo que además de darle patadas a un balón, es capaz de gastarse 20.000 $ en bebidas sin inmutarse.

Recuerdo el eslogan de un anuncio que decía: “No es lo que tengo, es lo que soy”. Si uno mira esta fotografía se da cuenta de que los publicistas de aquella campaña se equivocaron, pusieron el eslogan al revés. El orden correcto sería: “No es lo que soy, es lo que tengo”. Así uno ya entiende mejor la fotografía, y se da cuenta de que ese bulto marrón sobre la tierra no es nada.


Jun 7 2009

Cuando aún no había crisis

Colección de fotos de cigarras

Ayer pasé una tarde en familia recordando mi juventud, tiempos -principios de los 90- en los que la gente aún no vivía ahogada por esta brutal crisis.

Y es que en apenas 20 años han cambiado tantas cosas… Por ejemplo, recuerdo como cada mes, mis padres iban ahorrando algo para poder aguantar bien las vacas flacas. Y si llegaba el verano y no había dinero para irnos de vacaciones, ¿saben lo que ocurría?… nos quedábamos en casa, ¡qué vulgaridad!

Ayer tuve que explicarle a mi padre que eso ya no se lleva. Hoy en día aunque no tengas un clavo, hay empresas que te permiten pagar un crucero a plazos. Ahí tienes a los vecinos, le dije, que van a utilizar el dinero del paro para irse de vacaciones. Mi padre se quedó pasmado, pero es que él ya no está en la onda.

Estuvimos recordando también que mis reyes nunca me traían los juguetes que me gustaban: aquellos que llevaban el temido letrerito más de 5.000 pts. Pero es que ahora, con esto de la crisis, todo es mucho peor. Aún recuerdo cuando salió la Wii -250 € (42.000 pts)- y muchos niños se quedaron sin poder tenerla: agotadas.

También estuvimos hablando del Ford de mi padre, le duró más de 15 años. Pero ahora, con esto de la crisis, uno tiene que renovar el coche cuanto antes, sino las pobres empresas automovilísticas van a la quiebra. Afortunadamente ahí está el gobierno para, a la vez que lucha contra el cambio climático, subvencionar coches.

Pero si algo ha cambiado radicalmente en todo este tiempo, es el acceso al ocio. Por ejemplo, antes, ir a un restaurante era un extra que no se hacía muy a menudo, pero se hacía. Hoy en día, con la crisis, es casi imposible salir a cenar, pues si usted no reserva con antelación, no tendrá sitio.

Y no hablemos ya de ir a un concierto. Yo desde que estamos en crisis aún no he podido comprar ni una entrada, les pongo unos ejemplos. Las 90.000 entradas -entre 30 y 90 € cada una- para ver a U2 el 30 de junio, se han agotado en 54 minutos; las 200.000 entradas para el FIB -entre 70 y 170 € cada una- también se han agotado… Ah, y de fútbol ya hablaremos otro día.

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P.D. De pequeño mis padres solían contarme la historia de la Cigarra y la Hormiga.

Había una hormiga que durante el verano trabajaba todo lo necesario para pasar el frío invierno. Mientrastanto, su amiga la cigarra se dedicaba a disfrutar la vida. Llegó el invierno y la hormiga, gracias a sus ahorros, consiguió pasar el frío sin apuros. En cambio, la cigarra no tuvo nada con lo que alimentarse.

Fíjense durante unos segundos en la imagen que encabeza el post. En ella están representadas todas las partes de nuestra sociedad: los bancos, los gobiernos, las empresas, las instituciones públicas… y la inmensa mayoría de los ciudadanos.
Cuenten las hormigas.

Nota: un lector se ha puesto en contacto conmigo para avisarme de que en la foto anterior, casi todos los insectos eran saltamontes y no cigarras. Ahora he puesto una foto correcta. Estáis en todo, muchas gracias.